Marc Bartra (Foto: Raúl Doblado).
Marc Bartra (Foto: Raúl Doblado).

Bartra: “Que Joaquín decida el derbi es un premio para todo el beticismo”

El central valora el crecimiento del club, indica que no deben ponerse límites y aspira a devolver con un título la felicidad que le da la afición

Por  5:34 h.

Se ha convertido en un ejemplo dentro y fuera del campo. Lo sabe. Asume su responsabilidad. Como veía que lo hacían Puyol, Xavi o Messi cuando era un chaval que absorbía como una esponja todo lo que sucedía en el vestuario del Barcelona. Con 27 años, Marc Bartra (Sant Jaume dels Domenys, 1991) es uno de los líderes del Real Betis. Ve lo bien que le funcionan las cosas al grupo de Quique Setién desde la privilegiada posición de libre. No esconde su respeto por Joaquín, a quien mira como el resto de béticos observan. Educado, sonriente, atento. Y con los pies en el suelo. El fútbol es su presente pero no pierde de vista que sin la camiseta puesta la vida trata a todos por igual.

 
—Fue un derbi intenso.
—Un partido muy disputado en el cual se vio que cada equipo jugaba sus cartas, con un sistema parecido pero con estilos diferentes. Eso hizo que nosotros domináramos más el partido, con mayor control y posesión. Es verdad que el Sevilla es un gran equipo y por momentos se podía meter en el partido pero aun así lo controlamos bastante bien. Hicimos un buen trabajo a nivel defensivo y ese control te hace que el contrario tenga que correr más, cargarse de faltas y tarjetas y en los últimos 20 minutos sí pudimos tener más ocasiones y una de ellas fue la del gol. Fuimos justos ganadores.

 
—Marcó Joaquín, de quien usted decía antes del derbi que ya tenía una mirada especial esa semana.
—El hecho de que Joaquín metiera el gol es como un premio para todo el beticismo. Todos sabemos lo que significa el Betis para Joaquín y Joaquín para el Betis y que él pudiera resolver un derbi, casi al final y para conseguir más que tres puntos es para estar orgullosos y contentos de haber podido vivir una noche tan especial.

 
—Al Betis han llegado en los últimos tiempos jugadores como usted, William Carvalho o Lo Celso, ¿nota que el proyecto está creciendo?
—Al final un jugador lo primero que mira antes de llegar a un club es cómo están las cosas a nivel deportivo. Si a día de hoy hay jugadores con experiencia, que han pasado por equipos grandes, que tienen la posibilidad de venir y lo ven como una gran opción dice mucho de lo que se está haciendo, que desde dentro funcionan las cosas y es un paso adelante del club en todos los sentidos. También tenemos a una afición que merece ver jugar bien a su equipo, que merece disfrutar de grandes jugadores. Es un club que lo tiene todo como para poder hacer cosas buenas y grandes.

 
—¿Se ponen límites esta temporada?
—Debemos seguir la filosofía del año pasado, sin obsesionarnos en mirar a largo plazo. Nos fue muy bien. Fuimos sólo a corto plazo y eso nos dio los frutos para estar donde estamos. Tenemos plantilla como para afrontar bien cada partido y a eso vamos. A pensar en nosotros, tenemos equipo para ganarle a cualquiera. Lo primero que debemos hacer es mirarnos a nosotros mismos. Que venga quien quiera. Por ejemplo, en Europa, si quieres alargar tu estancia te vas a tener que encontrar con equipos muy buenos y lo mejor es estar pendiente de uno mismo y ya veremos cómo irá todo.

 
—Se le ve una persona que presta atención a su dimensión social como deportista, ¿qué le permite proyectar el fútbol?
—Es algo muy importante porque creo que el futbolista tiene que ser primero jugador pero, sobre todo, antes que eso persona. Todo lo que haces tiene una repercusión. Tampoco quiero ser el ejemplo de nadie pero cuando haces bien las cosas a nivel profesional y personal sabes que está repercutiendo en cualquier niño o cualquier persona y parte de nuestra labor es poder hacer mejor a las personas. Que crezcan también sabiendo lo que hay que hacer y lo que no y todo lo que implica ser una persona pública hace que me pueda convertir en ser un ejemplo.

 
—Quién le inculcó esa responsabilidad, ¿educación familiar o aprendió de sus compañeros de vestuario?
—Las dos cosas. Por la familia que tengo, cómo me han educado desde niño. Y también los espejos que he tenido a nivel de compañeros, que lo han ganado todo, han sido los mejores del mundo y han tenido una manera de comportarse que para mí ha sido ejemplar. Así se siguen los buenos pasos siendo uno mismo y lo que te da compartir vestuario con gente tan grande.

 
—Ahora, en el Betis, la referencia, el grande, es usted…
—(Ríe). Es verdad que los años van pasando y uno pasa en poco tiempo de ser el joven y el novato a ser una pieza con experiencia. Eso hace que poco a poco vayas creciendo pero también me gusta tratar a la gente de la manera que me gustaba que me trataran de joven. Eso es lo importante, mejorar las situaciones en las que no te trataron tan bien y hacer que todos se sientan a gusto.

 
—¿A qué se hubiera dedicado en caso de no ser futbolista?
—Seguramente estaría trabajando en algo relacionado con el deporte porque llegué a hacer segundo de carrera en INEF y me hubiera graduado a nivel de Ciencias del Deporte.

 
—Cuando deje el Betis y el fútbol, ¿cómo quiere que le recuerden?
—Que me vean como un buen jugador pero como una gran persona también. Las dos cosas van ligadas. Antes que deportistas somos personas. El día tiene 24 horas y entrenas dos o tres pero cuando llegamos a casa, el resto del día eres padre, persona, amigo, hijo… Eso es lo que somos.

 
—¿Conseguir un título con el Betis sería más especial que haberlo hecho con el Barcelona?
—Sería algo muy muy especial sobre todo por lo que significaría a nivel de todas la familias y todos los béticos que llevan muchos años sin poder celebrar un título. Lo viví en el Dortmund. Llevaban seis años sin celebrar nada y en mi primer año ganamos la Copa de Alemania y fue grandioso. Sería un sueño poder ver esas caras de felicidad de la gente sabiendo que has hecho las cosas bien.

 
—¿Y es un objetivo real?
—Paso a paso creo que se pueden hacer cosas grandes en el Betis y para eso estamos. He venido para hacerlo un pelín más grande, al igual que todos los compañeros que van llegando de nivel. Tenemos los pies en el suelo pero está claro que pensamos en poder optar a un título.