Mel: “Mi deseo es hacer más de 262 partidos y dejar atrás a Serra”

Por  3:00 h.

Los béticos que se cruzan con él no pueden evitar pedirle un deseo. Hasta ahora los ha ido cumpliendo casi todos. Son los mismos que él siente. Ascendió, ganó el derbi y tiene ahora al equipo en la senda europea. Cumplirá el jueves cien partidos como entrenador verdiblanco, una cifra a la que no llega cualquiera. Es Pepe Mel (Madrid, 1963), que observa con admiración a la Giralda, que preside la entrevista en la terraza del hotel Los Seises, y señala al Archivo de Indias, escenario de parte importante de su próxima novela..

> MEL VALORA SUS CIEN PRIMEROS PARTIDOS EN EL BETIS

«No tenemos urgencias de momento y el mercado de invierno no es que me apasione mucho

«Me acuerdo mucho de gente como Arzu, Juande, Emana o Rodri, que ayudaron a que todo saliera bien

—Cien partidos ya…

—Es una alegría tremenda porque cuando llegué en 2010 jamás pensé que se podría polongar en exceso por las dificultades en el club y el tiempo que me tocó vivir. Eso significa que las cosas han ido bien, que hemos quemado etapas de forma positiva y que la gente está contenta con mi trabajo porque obviamente yo permaneceré en el Betis el tiempo que la gente quiera. He dicho muchas veces que siempre fue mi ilusión estar aquí y es una alegría en lo personal y en lo institucional porque cuando un entrenador dura un tiempo significa que las cosas van bien.

—¿Qué parte de mérito tiene Mel en el cambio que ha experimentado el club en este tiempo?

—Creo en los equipos, en el trabajo en conjunto, en la gente que pone el granito de arena. Sin los diferentes presidentes que he tenido, consejos, público, sin todos los futbolistas que estuvieron y no están. Me acuerdo mucho de gente como Arzu, que fue un capitán muy importante en el ascenso. Juande, Emana… Estoy más agradecido a gente como Rodri, Goitia o Juanma que dieron lo que tenían para que todo funcionara. También a los que he tenido a mi lado. He sido uno más que ha contribuido, pero el trabajo ha sido de un club grande, como es el Betis.

—Después del cien viene el 101, ¿o piensa en el 150 o el 200?

—Yo deseo hacer más de 262 y dejar a Lorenzo (Serra Ferrer)detrás porque significaría que llevo mucho tiempo aquí. Es un deseo, son sueños, y luego la realidad es que después de Valladolid vendrá Getafe. Los entrenadores sabemos que en todos los contratos hay una letrita pequeña que pone que el balón tiene que entrar y si no lo hace, tienes problemas. Yo tengo la suerte de tener un público que me quiere, unos futbolistas jóvenes que tienen hambre y quieren hacer las cosas bien, una junta directiva que ha creído en mí siempre… Y José Antonio Bosch, Miguel Guillén y Rafael Gordillo que, además de ser amigos, me dan la estabilidad emocional que necesito en cada momento.

—¿Llegó a imaginarse todo esto?

—Sinceramente, no. Recuerdo a un periodista que me preguntó en la primera pretemporada en El Portil si este equipo iba a pelear por ascender o por no descender. Ésa fue una sensación extraña cuando llegas a un equipo y todos los futbolistas se quieren ir y todo está tan mal, como cuando yo cogí el Betis en 2010. Pero me quedo con las cosas buenas y cuando uno está donde quiere estar y ha luchado por estar en un sitio durante 20 años y está, todo lo que pasa es bueno.

—¿Qué piensa cuando se ve a la par de Serra Ferrer, Szusza, Iriondo…?

—Me veo en números, pero no estoy capacitado para compararme con ellos. Yo tengo un gran respeto por todo el que ha sido entrenador o presidente del Betis, va de serie conmigo. Cuando veo a Serra Ferrer, Julio Cardeñosa o Esnaola es tanto el respeto que les tengo que quiero hacer mi carrera y contribuir a que el Betis conmigo sea igual de grande que fue con ellos.

—Ha hablado de Europa como un sueño, ¿de veras lo es o quizás este año?

—La realidad es la que te marca el día a día. Ahora no tenemos por qué no tener las mismas opciones que Levante, Mallorca, Sevilla o Valencia, porque la competición te dice que estamos ahí. Pero no queremos engañar a nadie, nuestro objetivo está claro porque lo que demanda el estado actual del club es que ineludiblemente el Betis tiene que estar en la 2013-14 en Primera y una vez logrado, si es con cierta holgura, seremos valientes para mirar arriba.

—Da la sensación de que si no fuera el Betis, en el que siempre parece que va a pasar algo, no habría ya dudas de que luchará por Europa.

—Esto es como lo del Atlético y el Pupas. Es una de las cosas que no he conseguido y por las que peleo desde que llegué. No tenemos por qué dar como natural que todas las semanas pase algo. Debemos intentar que este club dé continuamente noticias positivas. Ha de ser una batalla para el club en el futuro.

—¿Nota la ilusión que hay?

—Es normal, nueve partidos es un cuarto de la temporada y el Betis está en puestos de privilegio. La gente tiene derecho a disfrutar, ¿por qué no? Cuando uno es aficionado de equipos como el Betis son muy pocas las veces que puedes decir «voy a ganar algo».

—Se le nota un cambio de discurso en los últimos tiempos…

—Entiendo que para la prensa es mejor de la otra forma y para el aficionado, quizás, también, pero a veces tienes que ver si todo eso que conlleva tu forma de ser de alguna manera a la gente que trabaja contigo le puede molestar o entorpecer. Ya dije que todo lo que estoy consiguiendo a nivel deportivo no lo quiero estropear por una relación personal con quien sea. Yo quiero estar a gusto en mi casa. Mi relación con Gordillo, Guillén y Bosch cada día es mejor. Noto la confianza que tienen en mí y eso me da seguridad. No quiero que eso se venga abajo porque diga algo que no deba. No quiero estropear en una rueda de prensa lo que cuesta tanto ganar en el día a día.

—Los resultados hablan por sí mismos, pero hay debate sobre el juego.

—Al revés de lo que pasó el segundo año, hay muchos nuevos. En el once titular había gente que tiene que ir adaptándose y nosotros a ellos. Y las cualidades son diferentes de las de los que se fueron. Eso lleva un trámite pero nos vamos descubriendo poco a poco, gusta y podemos transmitirlo.

—Ha utilizado a todos menos a Ángel. ¿No ha dado con la tecla o es señal de que todos pueden jugar?

—Lo segundo, obviamente. Sería al revés si estuviéramos como el Osasuna. Cuando fallan dos jugadores o pasa algo inesperado y los que salen lo hacen igual o mejor eso significa que se va cogiendo la idea de lo que hace.

—Esa igualdad, esa alta participación, le va a servir para la Copa.

—Rubén Pérez, Chica y Fabricio están fuera. Está claro que la Copa es una asignatura que el año pasado nos pasó por encima y queremos devolverle a la gente la ilusión por un torneo que en ocho partidos llegas ahí y en enero está todo hecho. Son tres meses a tope.

—Y tienen un recorrido asequible.

—Bueno, eso mismo pensarán Rayo, Valladolid, Atlético y Sevilla. No están Madrid ni Barcelona pero son equipos de entidad, cualquiera de ellos nos puede ganar, no somos mejores. Sí les podemos poner las cosas difíciles. A mí lo que me gustaba era eliminar a un rival y esperar al sorteo a ver quién te toca. Ahora que ya lo sabes, no sé, pierde un poco de encanto.

—¿Esperaba esa profundidad en la plantilla? Todos responden.

—No es normal, es mérito de ellos, de nadie más. El cuerpo técnico tiene ahí poco que decir. Ellos son capaces de sacar lo mejor que tienen y ponerlo a tu servicio. Hemos utilizado 25 jugadores y dejamos sólo a Ángel, pero tiene un porcentaje muy alto de jugar el jueves y es uno más. Para un entrenador es magnífico saber que no hay muchas diferencias entre uno y otro.

—¿Y cómo se gestiona un vestuario con tantos jugadores que acaban contrato en junio?

—De momento eso no da problemas, pero vendrán las apreturas. Intentaremos gestionarlo bien. De todas maneras tanto Vlada (Stosic)como yo hemos hablado ya de futbolistas que tenemos que intentar hacerles ver que estamos muy contentos con ellos y que nos gustaría que siguieran.

—Pero esa circunstancia puede ser tan positiva como negativas…

—Quiero resaltar los casos de Adrián y Cañas. A Adrián le ha llegado la oportunidad y la ha aprovechado en un año difícil para él. Fue una apuesta mutua. De momento tiene su recompensa y ojalá, por el bien de todos, se mantenga mucho tiempo. Cañas, que ha estado eclipsado por el tema Beñat, ha seguido trabajando día a día. El año pasado creció mucho y este año está rompiendo. Él sabe que acaba contrato y no le veo guardarse nunca. Habla de cómo es de profesional y de lo agradecidos que tenemos que estarle. No es fácil. Saber que acabas contrato hace que pasen muchas cosas por tu cabeza y en él es todo predisposición.

—Bosch ha señalado que la exigencia a Stosic es en función de si el equipo queda mejor que el año pasado. ¿Han hecho lo mismo con usted?

—Cuando se me renovó tres años siempre se me dijo lo mismo: los dos primeros años, la salvación, y el tercero, crecer. Ir hacia arriba con el equipo consolidado. No lo han cambiado. Vamos por el camino correcto. De momento todo eso se cumple y con creces.

—¿Ficharán en enero?

—Estamos de acuerdo en que siguen siendo muchos 26 jugadores. No sé si tendrán que salir tres y llegar uno, o que se marchen cuatro y fichar a dos, pero 26 para trabajar es mucho. De aquí a diciembre Dios dirá si hay lesiones o el mercado te presenta cosas interesantes o un equipo viene y firma a alguno de los nuestros.

—Tiene posiciones multiplicadas…

—El problema es para mí. Tenemos a cinco centrales porque todo dependía de Mario, que nos ha dado la alegría la temporada. Es mérito del cuerpo técnico y de su trabajo. Luego está el lateral derecho. Tuvimos la desgracia de la lesión de Chica, pero eso me ha aliviado el día a día pero Javi ya está aquí.

—¿No piensa en un delantero?

—No vino Roque pero tenemos a Jorge, Rubén, Johny, Pozuelo… Tenemos para suplir eso. Hay que ver lo que nos ofrece el mercado. Es la realidad. A veces buscas en una posición y el mercado te pone a tiro a otro. De momento no tenemos urgencias y el de invierno no es un mercado que me apasione mucho.

—En la portería, la irrupción de Adrián lo ha cambiado todo…

—En verano ya decía que teníamos tres porteros. En Pamplona tomé una decisión difícil. Estoy tranquilo, dan seguridad. En Valladolid jugará Casto.

—¿Dónde hay que poner a Nosa?

—Me gustó el otro día. El chico tiene afán ofensivo y me decía que jugaba mejor con dos detrás, pero le he visto mejor donde jugó contra el Valencia. Va a llegar al área y te deja un hueco pero lo asumiremos con otros que harán esa función, pero creo que con Pozuelo y Salva tenemos mejor solución para detrás del punta. Le ha perjudicado, como a Campbell, tanto ir y venir con la selección.

—Ya que le gusta tirar de la cantera, le preocupará la situación del B…

—Es un problema porque estamos abocados a nutrirnos de nuestra gente. El Betis tiene que tender a cambiar la dinámica, que si antes era 20-80 entre los de casa y los de fuera, debemos intentar que en unos años sea 80-20. Y eso significa que hay que cuidar con esmero al cadete, el juvenil… No sé si el club querrá que me implique en esto pero la situación del B hay que sacarla adelante.

—¿Le darán más competencias?

—Yo vivo mejor siendo sólo el entrenador del primer equipo, pero si mi club me pide que me encargue de otras facetas, encantado.

—¿Cómo anda Vadillo?

—En los últimos partidos le he visto cosas que me gustan ya. Ha estado un tiempo un poco perdido y tenía que encontrarse a sí mismo. Con su edad tiene derecho a equivocarse. El entrenador del primer equipo le mira con la lupa positiva y cualquier signo de paso adelante lo valoramos. Vadillo está abocado a jugar en el Betis.