A punto de culminarse el plan perfecto

Por  21:47 h.

Betis: Roque Santa CruzEl Betis y Roque Santa Cruz trazaron un plan a principios de verano que, si nada extraño ocurre, va a terminar cumpliéndose a la perfección. El club quería que esta temporada el paraguayo volviera a engrosar su lista de delanteros, y éste lo deseaba igualmente después de la gratísima experiencia que vivió la pasada campaña en Heliópolis. Para ello sólo hacía falta que el ariete se desvinculara del Manchester City y quedara libre, requisito que está a punto de consumarse. En cuanto ambas partes arreglen los documentos, Santa Cruz cogerá un avión y regresará al Betis, con el que firmará un nuevo contrato por las tres próximas temporadas.

Roque, al que aún le restaba un año de contrato con el City, estaba últimamente entrenando con el equipo de reservas del actual campeón de la Premier League ya que su técnico, Roberto Mancini, en absoluto contaba con él —en su lista de delanteros figuran Téllez, Agüero, Silva, Dzeko y Balotelli, ahí es nada—. Esta circunstancia, unida a los cuatro millones de ficha que tiene el atacante de Asunción en la actualidad, han provocado que el nuevo «rico» del fútbol inglés acceda finalmente a rescindir su contrato e, incluso, a indemnizarlo por lo que dejaría de cobrar este año.

Es cierto que el City ha recibido ofertas por Santa Cruz procedentes de Asia, pero la negativa del futbolista a agotar sus últimos años como profesional en ligas menores y su deseo expreso de volver al Betis han frenado cualquier tipo de operación. A sus 31 años, y tras una dilatada carrera que se ha desarrollado mayoritariamente entre Alemania e Inglaterra, las prioridadades del internacional paraguayo pasan por apreciar la calidad de vida que pudo disfrutar en Sevilla y los buenos momentos que vivió en el Betis. Sólo así se explica que accediera a aceptar un contrato con un salario cuatro veces menor al que ha tenido en los últimos años, considerable disminución que, en cierta medida, se compensará con un contrato de tres temporadas, que no son pocas para un jugador que ya ha rebasado la frontera de la treintena.

Satisfacción mutua

Pese a no marcar las diferencias esperadas, Santa Cruz causó una grata impresión la campaña anterior en Heliópolis. En los 33 partidos de Liga que disputó, marcó sólo siete goles, muchos menos de los que cabían imaginar en un principio, aunque en todo momento dejó muestras de su calidad y compromiso en los terrenos de juego. Además, fuera de los mismos, su comportamiento fue sobresaliente, ejemplar, aspecto muy tenido en cuenta por los rectores béticos para decidirse a contar con él también a partir de este curso, en el que sus prestaciones deberían ser aún mayores.

En el pasado ejercicio, Santa Cruz llegó al Betis tarde, fuera de forma y recién recuperado de una lesión que se produjo en el transcurso de la última Copa de América. Sin tiempo para ponerse a punto, Pepe Mel rápidamente lo introdujo en el equipo. Lo necesitaba. Y respondió. Una prometedora actuación ante el Athletic y dos goles al Zaragoza en su primer encuentro como titular demostraban que la apuesta podía merecer la pena, aunque poco después empezaría a acusar una serie de problemas físicos que disminuyeron su nivel durante una serie de encuentros. Esta temporada, en cabio, no se cuenta con ese hándicap. Ha estado trabajando durante el verano sin problemas y su incorporación al equipo será un mero trámite, ya que conoce tanto a la mayoría de sus compañeros como el estilo de juego de Pepe Mel. Además, el hecho de que el Betis esté poniendo en práctica un 4-4-2, reforzando el juego por las bandas, le favorece enormemente, pues una de las grandes virtudes del paraguayo es su fortaleza en el área, donde su corpulencia y buen remate lo convierten en un delantero temible para los defensas.

Cuanto antes, mejor

La lesión de Rubén Castro, que podía estar varias semanas en el dique seco por culpa del esguince de tobillo que se produjo el domingo en San Mamés, hace más necesario que la vuelta de Santa Cruz se produzca cuanto antes y no justo en el límite del cierre del mercado de fichajes. Este retorno podría estar íntimamente vinculado con la salida de Jonathan Pereira, que no termina de encandilar a Mel. El Celta y el Betis llevan prácticamente todo el verano hablando de un posible trapaso, que, seguramente, terminará concretándose a última hora. El Betis pide dos millones por el menudo delantero, mientras que el conjunto vigués ofrece algo más de un millón. Como suele suceder en estos casos, si los dos clubes están interesados en que finalmente haya acuerdo, ambos terminarán cediendo en sus aspiraciones.

Con la ya casi segura continuidad de Beñat y las llegadas de Nosa Igiebor y Santa Cruz, la secretaría técnica tan sólo tendría que contratar a un central para satisfacer plenamente las peticiones iniciales del entrenador. En Francia insisten en que Damien Perquis tiene las horas contadas en el Sochaux. Es cuestión de ponerse de acuerdo con este club en las cantidades, que no es poco.