Betis-Leganés: Elogio a la paciencia con respeto del rival (1-0)

El Betis se impone a un encerrado Leganés gracias al tanto de Loren en el minuto 88, suma ya doce puntos y escala hasta la quinta plaza liguera

Por  10:02 h.

El Real Betis quiere. Siempre quiere. Es un ejemplo. Va a por los partidos. Da gusto verlo. Paciente. De frente. A su manera. Un estilo que condiciona a todos. Los rivales cambian de ropa cuando visitan el Villamarín. O cuando reciben a los de Setién. Una señal de respeto. Líneas juntas, renuncia al balón y ataques aislados. Todos cortados por el mismo patrón. Se hacen más pequeños, renuncian a lo que son, se mudan a su peor versión. Al menos, la más fea. La que seguro que no enorgullece a sus incondicionales. Todo eso lo consigue el Betis de Setién. La bola va de pie en pie verdiblanco cómoda, agradecida por el buen trato (85 por ciento de posesión en algunos tramos). Los pelotazos se quedan para los que se defienden, para el repliegue intenso. La fruta madura y cae del árbol. Antes o después. Frente al Leganés fue tarde. Como contra la Unión Deportiva Las Palmas aquella noche de Feria que muy pocos olvidarán y ese cabezazo de Junior. Anoche fue un pase al hueco de Lo Celso para la carrera de fe de Tello y su centro preciso, un regalo, para que Loren, el que tiene la llave, el sereno de las noches béticas, la empujara y desatara la locura en Heliópolis. Minuto 88. Al fin. Cayó el muro rival. Otro. El dominio incontestable, la defensa 6-0 de balonmano, la circulación permanente, las ocasiones claras, el riesgo atrás. Todo se reproduce. Los rivales se mimetizan. Buscan el tesoro que sí se llevó el Levante pero que nadie más ha conseguido. El Betis suma doce puntos, se mete en zona europea (quinto empatado con el cuarto, el Atlético) y sigue sin encajar. Lo diseñado.

Y lo hizo en plena revolución de Setién, algo a lo que tambien habrá que acostumbrarse. Siete cambios con respecto a Gerona, incluido el portero. Lampedusa en Heliópolis. Cambiarlo todo para que todo quede igual. Su deseo es que los 21 estén enchufados. Y vaya si lo logra. Rendimiento alto general. Dominio marca de la casa. El Leganés sólo sabía responder si había errores del Betis. Y tampoco encontraron tantos. Si acaso En-Nesyri alguna vez. Las anteriores las desaprovechó precedidas de una falta y un fuera de juego. Anuladas, pues. El Betis buscó y buscó hasta encontrar lo que merecía. Su premio. No sólo los tres puntos, sino la constatación del respeto de sus rivales. De que el Betis no es un cualquiera, sino un referente. Nadie se atreve a abrirse ante los verdiblancos pero al final sucumben. La calidad se impone. Recuerda en el guión, con distancias, al Barcelona. Y sin el comodín infalible de Messi, claro.

Al descanso no se fue el Betis por delante porque Cuéllar hizo una de las paradas de la temporada. Un robo alto acabó en los pies de Sergio León, que encontró espacios por fin. Seguro que se le pasó por la cabeza el recuerdo de Atenas y encaró la acción con generosidad. Le puso el balón a media altura a Joaquín para que éste rematara con Juanfran saltando en plan karateka. El capitán bético conectó de cabeza y el borceguí del visitante punteó lo suficiente para que la pelota perdiera fuerza. El resto lo puso la mano de Cuéllar, en un alarde de fuerza y reacción mientras su cuerpo iba hacia otra zona. Ahí debió plasmar el Betis una insultante superioridad. El tremendo condicionamiento del rival, agazapado, empequeñecido, dispuesto a renunciar a todo y a entregarse a algún despeje como servicio hacia su escuálida vanguardia. Quiso el Leganés aprovechar algún fallo entre los arriesgados pases verdiblancos y así asustó con faltas o fueras de juego previos en acciones de El Zhar y En-Nesyri. La pelota podía pintarse de verdiblanco y la acción siempre pasaba por los pies de los locales. Había jugadores del Leganés que apenas contactaron con el esférico en los primeros 45 minutos. Si alguien tenía que ganar era el Betis, indudablemente, con un 87 por ciento de posesión. Faltaba, claro, algo más de profundidad, buscar a Tello con sitio para correr o que la segunda línea leyera mejor los huecos, como sí hacía Lo Celso en sus incorporaciones. Exceso de juego al pie, con lo que facilitaba la defensa rival. Talento, dominio y calidad pero huérfanos de determinación y audacia. El partido obligaba a un ejercicio de paciencia.

Para eso está entrenado. Sabe esperar. Mantiene el acoso como si fuera el minuto 90 más largo de la historia. Encerrado, el Leganés interpreta una defensa de nueve. En-Nesyri es una isla que en una ocasión casi obtiene el premio. Sergio León pudo macar de chilena y Joaquín acaba en el extremo, como ante el Athletic, sirviendo regalos. Loren casi lo aprovecha de cabeza. Es el preludio al gol con la cabalgada de Tello tras pase de Lo Celso. Lo que se demandaba. La búsqueda del espacio para el catalán. Y la asistencia a Loren, que le dedicó el tanto a Raquel Urbano. Locura absoluta. Un triunfo merecido. Un partido que insiste en el respeto de los rivales a un Betis que va hacia arriba montado en un fútbol que encandila.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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