Betis-Sevilla: el derbi, entre la guinda perfecta y el arreón final

El Betis busca poder certificar la sexta plaza y quedar por encima de un Sevilla que, en cambio, quiere dar un paso más hacia Europa y, por qué no, soñar con conseguir adelantar a los verdiblancos

Por  5:00 h.
Betis
0
Sevilla
0
Pedro; Mandi, Bartra, Amat; Barragán, Guardado, Javi García, Fabían, Durmisi; Joaquín y Sergio León
David Soria; Layún, Mercado, Lenglet, Escudero; Nonzi, Roque Mesa; Sarabia, Banega, Nolito; y Sandro
Álvarez Izquierdo (Comité Catalán)
Movistar Partidazo, 18.30 horas
Benito Villamarín

Rivalidad y tensión ha habido y hay siempre. Por supuesto. Nerviosismo, también, por mucho que los profesionales intenten esconderlo. Pero lo cierto es que había ganas de que hubiera un derbi como el que salta a escena esta tarde. Ya avisó Lorenzo Serra Ferrer en la primera vuelta. Quería que eso de que el Sevilla pasara por encima del Betis quedara a un lado. Y lo cumplió. Con creces, además. Pero la realidad es que nadie esperaba, ni siquiera después del ya famoso 3-5, que a estas alturas de la competición la situación iba a ser la que es. Es decir, que los verdiblancos iban a estar clasificados para jugar en Europa pero sin tener cerrado el pase matemático a la fase de grupos y que los de Nervión iban a estar metidos en esa séptima plaza que tiene trampa. Sí, Europa está en juego, y eso es una alegría para todos los que defienden que el Betis-Sevilla, el Sevilla-Betis, es el mejor derbi de España. A nivel de animación, de gradas, de pique y de guasa no había dudas. Ningún otro partido de LaLiga se puede comparar con este duelo que divide a la ciudad en dos. Pero, desgraciadamente para los amantes a este deporte, la emoción se estaba perdiendo. En el césped la diferencia era demasiado grande. El buen hacer sevillista, unido a lo mal que se estaban haciendo las cosas en Heliópolis, habían convertido este tipo de partidos en un mero trámite para los primeros y en un sufrimiento para los segundos. Todo cambió el Día de Reyes en el Ramón Sánchez-Pizjuán, la alegría se fue para Heliópolis, pero ahora falta por saber si fue algo circunstancial o es que realmente el Betis le ha dado la vuelta a la situación. Puede hacerlo, lo tiene en la mano, pero el Sevilla ha dejado claro en los últimos años que nunca termina de hincar la rodilla. Por lo tanto, hasta media tarde no saldremos de dudas. Aunque en esta ocasión el desenlace será mucho más interesante. Bienvenidos sean los derbis así.

El Betis es el favorito. Sí, los verdiblancos no deben tener miedo a decirlo después de mucho tiempo. Están por arriba en la clasificación —le sacan cinco puntos al eterno rival—, llevan una gran racha de resultados a pesar de la derrota en San Mamés y han desplegado un fútbol mucho más vistoso y contundente. El Sevilla, por su parte, quiere aprovechar el aire de la llegada de Joaquín Caparrós. El utrerano tiene mérito. Bastante. Si hubiera tocado hablar del derbi hace dos semanas, pocos apostarían por una victoria nervionense, pero el técnico ha conseguido dos triunfos consecutivos y ahora se cree. Hay fe. También realismo. El juego sigue sin ser una maravilla, pero este equipo antes no ganaba y ahora lo ha hecho ante un rival que quería meterse en Europa como la Real Sociedad y ante todo un Real Madrid, por mucho que llegara con los suplentes y pensando en otra cosa.

Así, se presenta un Betis-Sevilla atractivo. Por fin. Ya lo fue, de forma inesperada, en la primera vuelta, con un partido loco de área a área y muchos goles. Y ahora falta por conocer qué pasará en este segundo «round». El Betis, si no pierde, aseguraría el pase a la fase de grupos y también el terminar por encima del eterno rival, que ya no podría sobrepasarle. Le quedaría, por tanto, saber qué ocurre con el Villarreal y la quinta plaza. El Sevilla, en cambio, está más necesitado. Un empate, dando por hecho que su rival en la última jornada (Alavés) no se juega nada, podría valerle, pero lo cierto es que los de Nervión no se pueden conformar con tan poco botín y buscarán la victoria. Perder sería un mazazo. Ganar, un subidón de moral porque, aparte de encarrilar la clasificación europea, permitiría a los sevillistas pensar en que es posible vencer también en la liga particular. Y para conseguir sus respectivos objetivos no se esperan demasiadas sorpresas. Ni de Setién, con un once más o menos decidido —la duda está en si saldrá con uno o dos delanteros—, ni de Caparrós, quien rotó ante el Madrid pensando en el Betis. Las defensas y los centros del campo de ambos equipos parecen claros. Las dudas surgen arriba, sobre todo en el bando visitante. La incertidumbre se apoderará de todos durante los 90 minutos del Betis-Sevilla. Pero antes, durante y después la fiesta de la ciudad debe ser una realidad.

 

Ramón Román

Ramón Román

Redactor Jefe de Deportes de ABC de Sevilla
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