Los jugadores verdiblancos celebran su victoria en el Betis-Sevilla (AFP)
Los jugadores verdiblancos celebran su victoria en el Betis-Sevilla (AFP)

Betis-Sevilla: Papeles cambiados, papeles perdidos

Los verdiblancos se despojan de los complejos consolidando su versión en un derbi en el que Roque Mesa pagó su aceleración

Por  9:33 h.

Los papeles y el derbi. Una confluencia singular. Diferencias finas, como el canto de un folio. El viento los hace volar. Y ahora sopla en verdiblanco después de mucho tiempo de huracanes desde el Sánchez-Pizjuán. Doce años sin que el Villamarín saltara como ayer con un triple pitido. Una excepción hoy que apunta a un cambio de papeles. Porque el Sevilla llegaba hace no tanto a estos partidos como una apisonadora y ahora le ofrece el dominio de la pelota al Betis, que se siente en su salsa en la circulación. La aceleración era otra cosa. La puso Roque Mesa, que no la midió bien. Anduvo en porfías ajenas a su rol, de tal manera que perdió los papeles y aparecía como candidato para el castigo de Gil Manzano. La acción con Pau López, listo el catalán con aquel «otro fútbol» que tanto sirvió para celebrar victorias en Nervión, admite muchas interpretaciones. Incluso, y sobre todo, la de quien decidió la suerte de la jugada. Ni siquiera el VAR. Los detalles. Esos que los barría el Sevilla para su casa en sus tiempos felices. El gol de Álex Alegría, por ejemplo, hace no tanto. La hegemonía cambia de bando:dos triunfos béticos y un empate en los últimos tres derbis. Papeles que cambian, papeles que se pierden, papeles que modifican su color.

Joaquín empapeló de olés el Villamarín. Su teñida cabeza llevó al Betis a la locura. ¿Quién mejor? Los verdiblancos se han despojado de sus complejos. Cuando veían desfilar a las rutilantes estrellas del Sevilla camino de Heliópolis se protegían temiendo lo peor. Hoy miran cara a cara al eterno rival. Es lo que ha cambiado en este tiempo. En poco tiempo en realidad. Otra cosa es que puedan sostener esta percepción durante tanto tiempo como se hizo desde Nervión pero los papeles han cambiado y ya no es una casualidad de una temporada. No es que el Betis vista la superioridad que perpetuó el Sevilla, sino que ahora encara el folio en blanco de cada partido con ganas de enlazar palabras para contar que ha vuelto a ganar un derbi. El Betis se ha ganado, con su juego, el respeto del eterno rival.

El debate sobre la justicia siempre estará ahí. Pocas veces no ha pedido paso tras un derbi. Cada argumentario tiene tanta razón como partidismo. Y con el VAR de por medio, pues más aderezo. Sirvió para anular justamente el gol de Canales, que partió en fuera de juego. Ahí no hubo dudas. No se aplicaba, claro, para la solicitud de infinidad de tarjetas que hacían los béticos en faltas o protestas de Sergi Gómez, André Silva, Banega pero, sobre todo, Roque Mesa. No supo transformar en fútbol sus revoluciones. Es uno de los riesgos de este tipo de partidos. La sobreexcitación. Gil Manzano le tomó la matrícula en la primera mitad, cuando veía cómo paseaba su intensidad mal entendida encarándose con William Carvalho y Mandi. Era el propio árbitro quien separaba al canario pidiéndole calma. Cuando Pau López tropezó con Roque Mesa ambos sabían lo que hacían. Cada uno provocaba la jugada que le iba a favorecer. Se miraban fijamente. Se buscaban. Uno quería impedir que el portero sacara rápido y éste, obtener el rédito de la expulsión del rival por la obstrucción. Ganó el bético. Listo el catalán, torpe el canario. Menuda papeleta. Gil Manzano decidió y nadie se pondrá de acuerdo. Discutan en los bares sobre lo que obvió el VAR.

También se analizará el juego de ambos. El Betis se ha despojado de los complejos de otros momentos. Manda y le gusta mandar. A Machín no le importó. Buscaba su partido con presión alterna, en campo propio y rival. Pero asumiendo quién iba a tener la pelota. Esos papeles también cambiaron. A los béticos no les importó lanzar en largo buscando a Loren, que acabó el choque con el rótulo de Playtika en la espalda. A los sevillistas les costaba mantener el balón y buscaban sin reparos la seguridad de Vaclik. La posesión en el arranque fue abrumadoramente bética. Papel protagonista sin duda.

Un paradón de Pau a tiro de Vázquez refleja que la situación ha cambiado. El Sevilla ha dado un paso. Sus mejores ocasiones llegan antes y después del descanso, cuando Arana cruzó un balón y Mercado remata alto un centro fuerte de Banega. Tello respondió de inmediato. Kjaer siempre estaba ahí al cruce, para tirar a la papelera el ataque verdiblanco. Con la expulsión de Roque Mesa las inteciones sevillistas se quedaron en papel mojado. «Tenemos ahí 50.000 almas. Cuenta cada detalle, el compromiso, lucha, entrega, mirar a los ojos de los compañeros». Saltaba Joaquín, que había dado la sentida charla al grupo, al campo. Ya se le esperaba. El capitán interpretó su papel. Decisivo. Laureles reverdecidos. Doce años después. Entonces ya estaba. Fue a celebrarlo, igual que Robert, a la esquina de Gol Norte. Allí se congregaron todos. Desde el sustituido William Carvalho a Curro Picchi, los utilleros, recoge pelotas… Felicidad bética. Papeles cambiados.

 

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
RT @AFDLP: Setién y el Rennes: “Era de los asequibles, aunque ellos también pensarán lo mismo de nosotros” https://t.co/HD2U4bDEgc vía @AFD - 4 horas ago