Loren celebra el gol que le marcó con el Betis al Sevilla en el derbi (Foto: J. J. Úbeda/ABC)
Loren celebra el gol que le marcó con el Betis al Sevilla en el derbi (Foto: J. J. Úbeda/ABC)

Betis-Sevilla: Sin K.O. técnico, victoria a los puntos (2-2)

El Sevilla fue mejor que el Betis pero no supo tumbarlo en la lona cuando pudo y acabó pagándolo con un empate que sabe mejor en Heliópolis

Por  10:31 h.

Europa. En Heliópolis y en Nervión. Es decir, final feliz. Todos contentos. El empate del derbi de ayer finiquita una temporada que tiene muchos análisis pero que, viendo cuáles eran los objetivos actuales -no los marcados en verano- deja a ambos clubes con una sonrisa en la cara. Sobre todo al Real Betis, que vio cómo tenía perdido el duelo y acabó empatando para conseguir librarse de las rondas previas y, de paso, finalizar por delante del eterno rival. Pero también al Sevilla, el cual, a pesar de que ya se tuvo que olvidar hace tiempo de la cuarta posición en la campaña con el mayor presupuesto de su historia, certificó su clasificación europea (séptima posición) gracias a la derrota del Getafe. Los verdiblancos han logrado más de lo esperado y los nervionense no han llegado a lo que se propusieron, de ahí que las notas sean muy dispares. El sobresaliente no se lo quita nadie a los de Heliópolis, mientras que, mirando sólo a LaLiga, el suspenso es una realidad en clave sevillista. Y eso que los de Caparrós tuvieron bastante cerca el llegar a la última jornada pensando en una remontada que sí hubiera supuesto el aprobado. Incluso más, pero no fueron capaces de finiquitar el derbi cuando pudieron. No tumbaron al rival, no hubo K.O. técnico, por lo que la victoria a los puntos fue para el Betis.

Y eso que sufrió más. Mucho más. Pero el botín que se lleva es mayor. Los de Setién, quien salió con el once esperado, comenzaron de forma brillante. Mandando. Apabullaron a los de Caparrós con la posesión del balón. Y si lo perdían, lo recuperaban de forma instantánea. A eso hay que unirle que, cuando apenas corría el minuto cuatro, llegó el 1-0. Joaquín la puso desde la izquierda al saque de una falta y Bartra introdujo la pelota en la portería de David Soria. Todo se le ponía de cara a los verdiblancos, que apuntaban, incluso, a otra goleada, pero el depósito se vació de forma sorpresiva. Una fuga letal que hizo que del buen inicio pasara a uno de los peores partidos de los béticos en casa. El físico no dio para más y el Sevilla empezó a creérselo. Vio que la pelota pasaba a su bando, que el centro del campo local fallaba una y otra vez -Guardado y Fabián estuvieron irreconocibles- y que era posible el empate. Y hasta la remontada. Pero los de Nervión volvieron a pecar de falta de pegada. Con un Betis fundido, nadie fue capaz de poner en aprietos a Pedro, quitando una acción aislada de Nolito.

Así se llegó al descanso, donde los dos recompusieron piezas. Mercado se había lesionado justo antes de que el árbitro mandara a los equipos a los vestuarios y Caparrós intentó paliarlo con la entrada de Ben Yedder y el retraso de posición de un Sarabia que tenía tarjeta. Pero no le gustó y también dio entrada en el minuto 46 a Layún por el propio jugador madrileño, mientras que Setién dejaba fuera a un mermado Guardado para que saltara al césped Boudebouz. Y el movimiento le salió mejor al técnico visitante. Porque el Sevilla, entonces sí, fue superior y creó peligro. Se acercó una y otra vez en busca del empate. Y lo logró con merecimiento en la jugada más absurda de la tarde y con Ben Yedder como protagonista. Para entonces el pesimismo ya se había apoderado de un Benito Villamarín que veía cómo los suyos no podían más, así que lo que pasó no pilló a nadie por sorpresa. Kjaer, al saque de un córner, hacía el 1-2 cuando quedaban poco más de diez minutos para el final del partido.

El derbi se tornaba de color rojiblanco, pero entonces el Betis tiró de orgullo, de amor propio, y Loren arregló el fallo que había tenido unos minutos antes. El canterano, que continúa su idilio con el gol, recogió un rechace dentro del área para marcar desde el suelo y hacer que la grada estallara de alegría. El jarro de agua fría se trasladaba al otro bando, al otro barrio, al ver cómo los verdiblancos conseguían no sólo no perder, sino certificar su pase directo a la fase de grupos y ganar la liga particular. Un final, eso sí, que deja a todos contentos. Sevilla, la ciudad, volverá a contar con dos equipos en la segunda competición más importante a nivel de clubes.

Ramón Román

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Redactor Jefe de Deportes de ABC de Sevilla
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