Bartra, en la salida del parking del estadio Benito Villamarín (foto: Vanessa Gómez)
Bartra, en la salida del parking del estadio Benito Villamarín (foto: Vanessa Gómez)

El Marc Bartra más personal

En una publicación hecha por propios futbolistas profesionales, el zaguero catalán cuenta cómo es la presión que supone vivir y trabajar en La Masía

Por  10:31 h.

El central catalán del Real Betis Marc Bartra ha mostrado su lado más íntimo y personal en una publicación del portal ‘The Players Tribune’, una web que publica contenidos escritos por los propios jugadores de fútbol profesional. En una carta, Bartra relata la presión que un niño vive en La Masía (la cantera del FC Barcelona) tras ser fichado de los escalafones inferiores del Espanyol junto a su hermano Eric y cómo, después de unos años jugando juntos en el club azulgrana, ambos hermanos se tuvieron que separar por motivos deportivos.

Bartra cuenta cómo es la presión que supone entrenarse en un club como el Barcelona a los diez años de edad: “Aunque apenas estén un poco disgustados contigo, traerán a otro. Así es la academia del Barça. Cada niño del mundo quiere jugar allí. Creéme, eso es presión. Especialmente cuando tienes 10 años de edad. No tienes la madurez para poder lidiar con eso. Estás viviendo la vida de un profesional experimentado, pero aún eres un niño. Y honestamente, no recuerdo haberlo disfrutado demasiado. Me encantaba cuando nos entrenábamos con el balón, o cuando podía jugar con mi hermano. Pero en el día a día, en las cosas rutinarias, compaginar el fútbol junto con los estudios y sacar buenas notas, se me hacía muy duro”, explica.

Sobre su relación con su hermano Eric, Marc Bartra argumenta que “que mi hermano estuviera allí todavía hacía las cosas más complejas. Nos entrenábamos juntos y jugábamos en el mismo equipo. Y a veces, yo podía estar satisfecho con el partido que había hecho, pero si él había estado en el banquillo, mis sentimientos se mezclaban. Quería que a los dos nos fuera bien. No sé si fue culpa de tener esta presión de jugar en el Barça, pero nuestra rivalidad creció y se hizo más sombría. Incluso a veces pensaba ‘¿Quizás mi hermano no me quiere?'”.

Todo cambió cuando el Barça ‘descartó’ a Eric: “Le dijeron a mi hermano: ‘Te marcharás el próximo año’. Pero a mí me dejaban continuar. ¿Qué puedes hacer en momentos como ese? Por un lado, yo estaba tan feliz, continuaría jugando para el Barça. Pero después pensaba en Èric y en nosotros. Y me daba cuenta… Wow, es el final. Esto se termina. En ese momento puntual, nuestras vidas se habían separado. Ya no íbamos a hacer la tarea en el taxi juntos. Tampoco íbamos a jugar juntos ni a entrenarnos juntos. No íbamos a transformarnos en los hermanos De Boer. Era una sensación tan agridulce. Sentía como si me hubieran arrancado una parte de mí”, dice.

Pero cuando debutó con el primer equipo del Barcelona, en un Trofeo Joan Gamper frente al Manchester City, Bartra sintió que debutó por su hermano, por su familia y por todos aquellos que le habían ayudado a llegar a ese momento. “Y entonces, empezó a estar feliz por mí. ¿Y sabes qué? Su éxito también es mi éxito. Y tenía razón: casi sin desearlo, él me había hecho mejor. Las cosas empezaron a ir realmente bien para mí y, en 2009, debuté en el primer equipo del Barça contra el Manchester City, en el Trofeo Joan Gamper, el amistoso que se juega todos los años en el Camp Nou. Pero lo grande para mí fue el debut en una competencia oficial. Tenía 19 años y estaba jugando contra el Atlético de Madrid en La Liga. Y no era solo especial porque estaba compartiendo el vestidor con mis ídolos. Cuando encontré a mis padres después del partido, mi mamá estaba llorando. Mi papá estaba tan feliz. Y mi hermano, te digo, era el tío más orgulloso del mundo. Sentía que había hecho el debut a nombre de ellos. Y mi hermano sentía lo mismo”, concluye. Una auténtica historia de superación

Redacción

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