El jugador del Coosur Real Betis Tobías Borg intenta taponar una entrada a canasta de Sam Van Rossom (EFE)
El jugador del Coosur Real Betis Tobías Borg intenta taponar una entrada a canasta de Sam Van Rossom (EFE)

La defensa, un pesado lastre que hunde al Coosur Betis en Valencia (95-72)

El equipo verdiblanco, muy intermitente, se mostró muy frágil en La Fonteta

Por  19:27 h.

Mal al principio y mal al final. Capicúa. El Coosur Betis acabó el partido como lo empezó en La Fonteta, sin brío defensivo ni munición ofensiva para poner en apuros a un equipo de mayor nivel competitivo que había ligado dos derrotas consecutivas y no se podía permitir el lujo de que otro recién ascendido, después de que lo hiciera el Bilbao Basket hace una semana, lo tumbara. Y eso que el Valencia había sufrido un duro revés hacía menos de 48 horas, pero no se puede decir que ese esfuerzo lo penalizara. A los verdiblancos les faltó dureza, ese componente de agresividad bien entendida para dificultarle las maniobras a un bloque del potencial del taronja. La estadística final era rotunda, concluyente: el Valencia había anotado el 57 por ciento de sus tiros, había atrapado diez rebotes más (38/28) y anotado veinte puntos más en la pintura que su rival (42/22). Contra eso, de nada le sirvió a los verdiblancos su 37 por ciento en el triple (12/32).

 

 

Diez minutos tardó en entrar en el partido el Betis. Frío, destensado, sin ritmo ni capacidad para obturar el ataque valenciano ni negarles los espacios en la circulación, tan lentas estuvieron las ayudas, el equipo verdiblanco pasó un quinario en el primer cuarto. Sipahi perdió varios balones y la fluidez del ataque era insuficiente para desmontar a la defensa taronja. Malvivió el Betis en esos minutos, tan sólo sujetado en la pista por los infructuosos intentos de Whittington, mientras en el Valencia Basket todo era mucho más coral. Tenía más sentido lo que hacía. Van Rossom le daba cuerda al reloj, movía a sus compañeros y a partir de ahí encontraban con facilidad tiros abiertos o incluso en la línea de fondo, bajo la canasta, sin oposición bética. Y sin alardes ni haciendo nada extraordinario, podría añadirse. Cuando Dubljevic anotó tras rebote de ataque (16-7), Segura paró el partido para activar a sus chicos. Les pidió que defendieran 24 segundos, no sólo veinte, y aunque tardó en ejercer de revulsivo, poco a poco fue entendiendo el Betis que, sin dureza atrás, todo empeño sería baldío y su paso por La Fonteta quedaría en mera anécdota. La irrupción de Layberie en el partido aumentó el poder en el rebote de ataque de los taronjas, Sastre anotó un triple sobre la bocina y San Emeterio, otro más, para poner al Betis contra las cuerdas (26-12).

 

 

Al equipo le costaba un mundo llegar a los tiros en las esquinas. Un giro de tuerca radican necesitaba en todos los conceptos y lo consiguió cambiando la actitud defensiva y moviendo el banquillo. KC Rivers y AJ Slaughter acapararon balón entonces y, cuando eso sucede, es difícil que le sucedan cosas malas al equipo. La segunda unidad empeoró también el rendimiento valencianista, sobre todo en defensa, y el Betis agradeció los espacios concedidos para martillear su aro. Un parcial de 6-12 (32-24) alivió las penurias verdiblancas y metió defintivamente en el choque a los hombres de Curro Segura. Daba la impresión de que, aunque el reloj había sonado tarde, llegaban a tiempo. Cinco triples materializó el Betis en el segundo cuarto, trabajando mejor, mucho más compacto, en pos de la remontada.

 

 

Nacho Martín, con una diana perimetral, estrechó el margen a sólo cuatro puntos (39-35) aunque Motum, primero, y luego Dubljevic con otro rechace en ataque, estiraron la diferencia a nueve al intermedio (44-35). Dos canastas que afeaban el cierre del segundo acto, que al cabo fue el mejor tramo del encuentro firmado por los albiverdes. Había reaccionado el Betis, pero seguía mostrando lagunas defensivas evidentes, comó quedó patente en el despegue raso del tercer cuarto, tan deprimente como el primero. O incluso peor. Se apagó otra vez el equipo, descuidando la defensa, sin energía ni ayudas por ninguna parte, como si tuviera un interruptor on/off o se hubiera quedado sin baterías. No las recargó en el vestuario y su rival no lo perdonó. A un adversario así, tantas concesiones están de más.

 

 

En un pestañeo, el Valencia Basket le pasó por encima estirando la ventaja hasta los 20 puntos (60-40) tras un parcial de 16-5 en menos de cuatro minutos de juego. No existía el Betis, tan intermitente que no extrañó que despertara de nuevo. El equipo no se abandona ni arroja la toalla, quede esto en su haber. Apretó entonces al hombre balón con la entrada de Oliver, Izundu y Almazán, subió líneas, aumentó la agresividad y sorprendió a su rival con un parcial de 0-7 que se alargó hasta el 3-13 tras triple de Borg (63-53). El equipo, en fin, hacía la goma y no dejaría de hacerla en el resto del metraje. En esa discontunidad si fue regular el Coosur Betis, incapaz de sellar su aro, lastrado por la inconsistencia. Cuando el Valencia necesitaba esprintar, un pequeño estirón, lo conseguía, y casi daba igual los hombres que tuviera en la cancha. Con trece arriba al final del tercer cuarto (70-57), el Valencia encontró más suministro anotador en Tobey, San Emeterio y Colom, un triángulo productor que mantuvo la distancia de seguridad sin que el Betis, que hasta probó defensas en zona para protegerse y crear el desconcierto en el ataque taronja, encontrara el modo de agarrarse a la pista.

 

 

Pero no le alcanzaba por más que lo intentaba. KC Rivers gastaba tiros sin suerte, AJ Slaughter ya no fue el del segundo cuarto y en general nadie encendió de nuevo el motor del equipo. Demasiado cómodo se desenvolvió el Valencia en los últimos minutos, plácidos para sus intereses, y eso queda en la larga lista de deberes verdiblancos. Con cinco minutos para el final, la desventaja se cifraba en apenas diez puntos (78-68, tras triple de Malmanis), pero desde entonces el Betis se quedó seco, demasiado anárquico. Sólo anotó KC Rivers y Oliver, un acierto por barba, para arañarle cuatro puntos a un parcial de 17-4 que cerró el encuentro y dejaba a los verdiblancos con una victoria y dos derrotas en el casillero.

 

Valencia Basket: Van Rossom (8), Loyd (2), Doornekamp (10), Motum (14), Dubljevic (14) -quinteto inicial-; Colom (11), Abalde (-), Labeyrie (5), Vives (4), Tobey (8), Sastre (8), San Emeterio (11).

Coosur Betis: Sipahi (6), Borg (5), Conger (4), Malmanis (5), Whittington (8) -quinteto inicial-; Enechionyia (9), KC Rivers (11), Oliver (2), AJ Slaughter (13), Almazán (3), Nacho Martín (3), Izundu (3)

Árbitros: Pérez Pizarro, García Ortiz, Martínez Silla. Eliminado Izundu, por cinco faltas (m. 37). Tercera jornada de la Liga Endesa. Pabellón La Fuente de San Luis, ante 6678 espectadores.

Parciales: 26-12, 18-23, 24-20, 25-15.