La jugadora del Real Betis Féminas Irene trata de avanzar en el encuentro ante el Valencia (Foto @RealBetisFem)
La jugadora del Real Betis Féminas Irene trata de avanzar en el encuentro ante el Valencia (Foto @RealBetisFem)

La historia de Irene Guerrero, la capitana del Betis Féminas

La jugadora se apoya en sus padres, postrados en silla de ruedas, como ejemplos de superación

Por  10:57 h.

Irene Guerrero, capitana del Real Betis Féminas de la Liga Iberdrola, ha sido convocada por primera vez por la selección absoluta femenina que dirige Jorge Vilda para unas jornadas de entrenamiento en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, Madrid, en las fechas que corresponden al parón de la competición española por los compromisos de las selecciones nacionales del fin de semana 6 y 7 de octubre. Irene se une a la ya internacional española Rocío Gálvez, lo que hace aún más importante la presencia del conjunto verdiblanco en el combinado nacional.

Pues bien, ayer, en El Día Después, de Movistar +, Irene Guerrero fue protagonista de un bonito reportaje en la que se dio a conocer su vida, su historia. El reportaje comienza en los campos del San Roque Balompié, equipo donde Irene entrena a un equipo. En esas imágenes, la capitana bética tiene palabras para sus pupilas, en las que les cuenta que ella ha llegado ahora a la élite pero que comenzó jugando en campos de albero, de los que ya apenas quedan en Sevilla. Sus padres dicen de ella que su pasión desde pequeña era el fútbol. “Empezó a andar con el perro y con el balón. A la guardería iba con su camiseta del Betis y con el balón. Siempre con el balón”, explica su madre. También se destaca en el reportaje su elección por el fútbol antes que por bailar sevillanas en una academia.

Irene pasó por el Sevilla, no lo esconde. Eran años en los que la sección femenina del Betis no existía. Pero asegura que su pasión era jugar con la camiseta verdiblanca, subir al Betis a Primera y jugar en el Benito Villamarín, algo que no es capaz de describir. “Ni la noche antes era capaz de dormir, ni cuando estaba en el mismo campo me lo creía”. Y es que la historia de Irene se hace aún más grande por sus padres. Ambos están postrados a una silla de ruedas desde hace tiempo, pero acuden a todos los partidos que pueden para apoyar a su hija, un ejemplo de apoyo y superación para la jugadora.

Redacción

Redacción