Jorge Molina trata de controlar un balón en el Girona-Betis de la temporada 2010-11 (Foto: David Estany)
Jorge Molina trata de controlar un balón en el Girona-Betis de la temporada 2010-11 (Foto: David Estany)

La relevancia de las últimas visitas del Betis a Montilivi

El cuadro verdiblanco llegó necesitado a las tres últimas citas en Girona y logró salir ganador

Por  5:00 h.

Al Real Betis le tocará el turno de abrir la jornada 32 del campeonato. LaLiga entra de lleno en su recta final. Llega el momento en el que los triunfos se cotizan al alza. Sobre todo cuando toca verse las caras con un rival directo. Así ocurre con el cuadro verdiblanco, que en 48 horas se presentará en el estadio Montilivi para verse las caras con el Girona. El cuadro catalán persigue el mismo objetivo que el Betis, acabar en la zona que da derecho a jugar en Europa. El equipo de Quique Setién tiene una gran oportunidad para dar varios golpes encima de la mesa.

La jornada que se cerró el lunes por la noche trajo buenas noticias en la batalla por lograr plaza en competición continental. El Betis consiguió los tres puntos ante el Eibar, botín que duplicó su valor gracias a que los rivales directos no hicieron los deberes. Villarreal, Sevilla y Girona, sexto, séptimo y octavo respectivamente, perdieron sus partidos. Los verdiblancos encaran desde la quinta posición una jornada que se antoja clave por aquello de los enfrentamientos directos. Han sido muchas las fechas del presente campeonato en las que los de Heliópolis saltaron al campo conociendo el resto de resultados. Ahora les tocará abrir el fin de semana futbolístico. Un hipotético resultado positivo serviría para afianzar sus aspiraciones y, de paso, meter presión a sus perseguidores.

Guarda buen recuerdo el Betis de los precedentes más cercanos en el campo del Girona. Logró el cuadro verdiblanco el triunfo en Montilivi en sus tres últimas visitas, todas en Segunda división. En partidos encarados con ciertas exigencias. El descenso de 2009 obligó a los de Heliópolis a empezar de cero. En el último proyecto dirigido por Manuel Ruiz de Lopera antes de la llegada de Luis Oliver, el técnico elegido para el banquillo fue Antonio Tapia. La irregularidad se hizo fuerte desde el principio del caminar bético. Tanto, que la visita a Montilivi correspondiente a la novena jornada se afrontó con nervios después de acumular tres empates y una derrota en las jornadas anteriores. El Betis necesitaba ganar para calmar los ánimos. Y lo hizo aprovechando dos de las muchas llegadas a la portería contraria. Sergio García puso el primero en el marcador tras recibir un buen pase de Iriney. En la segunda parte, una carrera del canterano Rodri por la banda la culminó Pavone con un remate centrado para poner el definitivo 0-2. Tapia ganó algo de tiempo, pero con el transcurrir de las semanas se comprobó que no había futuro para el proyecto. En el ecuador de la temporada fue sustituido por Víctor Fernández, que tampoco pudo conseguir el perseguido objetivo del ascenso.

La meta sí se pudo alcanzar un año más tarde. Con Pepe Mel en el banquillo, el Betis fue progresando en una auténtica carrera de obstáculos. A mediados de marzo se presentó en Montilivi para un partido que se vio amenazado por la mucha lluvia caída antes y durante el juego. A un cuarto de hora para acabar, con empate a cero en el marcador, un saque de esquina sacado por Beñat lo remató de cabeza en el centro del área Rubén Castro. Gol de los que valen casi medio ascenso. Tres meses más tarde, el Betis pudo celebrar su regreso a la Primera división.

El cuadro verdiblanco vivió un par de temporadas felices en la máxima categoría, pero en la tercera sufrió de nuevo la pesadilla del descenso. Casi a las primeras de cambio, como en la temporada 09-10, los verdiblancos se presentaron en Montilivi. En este caso era Julio Velázquez el técnico bético que afrontaba el desplazamiento con bastantes nervios. Apenas se trataba de la jornada quinta, pero las derrotas sufridas en las semanas anteriores ante la Ponferradina (4-1) y el Albacete (0-1), hicieron saltar las alarmas. El Betis parecía seguir inmerso en dudas. De hecho, empezó perdiendo en Montilivi. Pero entonces apareció la figura de Rubén Castro para mandar un mensaje de tranquilidad a base de llegadas y, sobre todo, acierto ante la meta contraria. El canario puso el empate con un remate cruzado. Lejeune hizo en propia puerta el segundo de los verdiblancos, y la segunda asistencia de Matilla fue aprovechada por Rubén para poner el 1-3 definitivo. En 48 horas, nueva reválida exigente para el Betis en Montilivi.

Juan Arbide

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Redactor de Deportes en ABC de Sevilla
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