Varios jugadores del Betis, tras encajar uno de los goles en el encuentro ante el Levante (Foto: EFE)
Varios jugadores del Betis, tras encajar uno de los goles en el encuentro ante el Levante (Foto: EFE)

Levante – Betis: un desastre que retrata a la plantilla

Un Betis que empezó bien desaparece con el 1-0 y muestra su debilidad atrás al encajar una goleada que sólo maquilló al final con Canales y Juanmi

Por  5:07 h.

Un desastre. Indigno. Vergonzoso. Horrible. Fatal. La repercusión no puede quedar en la ausencia de puntos. En la foto de una derrota. En el abultado crecimiento de los goles en contra. El bético no puede tratarse así de mal. Se sienta en su casa un domingo de junio preparado para ver a un equipo que ante el Levante (un igual en la tabla, inferior por presupuesto) compita, que corra, que se entregue por el escudo y que le dé una alegría. Y se encuentra con una bofetada en la cara. Con una ofensa. Con un desperdicio. Si Alexis y Merino tenían como cometido evitar que algo de esto pasara también han fracasado. Ya reconoció Haro sin tapujos y con autocrítica que el club había hecho mal las cosas. Rubi está en su casa desde hace días. Y quedan los jugadores. Una plantilla es un grupo humano. Una colección de jugadores o un equipo, depende. Es materia prima. Se trabaja en ella y se consiguen resultados. Pero en la del Betis concurren diversos errores que se convierten en factores. Así ha sido el curso y ha sido el desastre en La Nucía. Una foto que retrata el valor y la capacidad de los jugadores y también de la elección para que fueran los representantes béticos este año y la preparación de los mismos durante todos estos meses. Es decir, un fallo coral que tiene estas consecuencias. Porque lo de ayer no es un accidente. Al decimotercero en la tabla le pasan estas cosas una o dos veces por temporada.

 

 

 
Amor propio, carácter, raíz, orgullo, rabia. ¿Hay algo de esto? No se ve. Si acaso en alguna carrera de Canales. Quizás en una entrada de Guardado. O en un salto de Feddal. Sí ha cotizado al alza esta temporada la impotencia, el lamento, la debilidad defensiva, la contradicción entre verse mejores e ir perdiendo, la frustración, las desaplicaciones. La mala suerte suele ser un burladero en el que se esconden estos conceptos. Pero después llega un mediodía como el de ayer y todo salta por los aires. Morales lo definía a la perfección después del partido. Sabían lo que tenían que hacer. Cómo y cuándo hacer daño. El Betis tomó el balón como propio y se fue a buscar a Aitor desde el minuto uno. Picó en el anzuelo. Convirtió el partido en un riesgo. O marcaba, que cerca estuvo, o se la jugaba en manos a mano con espacios entre sus permisivos defensas y los veloces atacantes locales. A Fekir le hacen falta en la frontal a pocos segundos de moverse la pelota y Jaime Latre no pita nada. El francés se encuentra con Aitor poco después. Igual que Canales tras servicio de Loren.

 

 

El Betis ve que va a caer el 0-1 y se encuentra con el 1-0, un clásico de la temporada, por la endeblez de Bartra ante Mayoral, al que jamás puede dejar pasar así aunque le cueste la amarilla, y la nula participación de Barragán, que andaba a otra cosa. Ahí se cae todo el castillo, que era de naipes. Una película que ya hemos visto. Las dudas asaltan al Betis, que arrastra su inseguridad hasta el 2-0, que anota Bardhi en otro contragolpe en el que Bartra regala distancia y Joel no detiene. La diferencia en las porterías fue ayer clave. Aitor lo detuvo casi todo y Joel sólo recogió balones de sus redes. Defensa blanda, que permite mucho al rival, que presiona con la mirada, puertas abiertas a encajar y la sensación que acompaña todo el año: el Betis tiene que hacer piruetas para marcar un gol y encaja con un soplido o un estornudo. Así, 43 goles a favor y 52, en contra. Insoportable.

 

Se va el partido al descanso sin que suceda nada más relevante, para desgracia bética. Alexis hace cambios pero recibe goles como respuesta. Morales agradece que Feddal dé un paso adelante y Sidnei se quede colgado. Pasa el Betis a defensa de cuatro y la variante es recibida con el 4-0, obra de Rochina tras varios rechaces. El partido ya es otra afrenta. Y pinta más al quinto que al gol del honor.

 

 

Juanmi pone en evidencia a Borja Iglesias y Loren con su movilidad. Le anulan un gol por fuera de juego, tiene un mano a mano con Aitor que salva el meta y hace al final el 4-2 después de que Canales la pinchara tras envío de Feddal y rematara el 4-1. Fueron minutos de algo de orgullo que maquillaron la herida del resultado pero no la sensación de desastre. Quedan seis partidos y el Betis no se merece más días de deshonra así. Quedan seis partidos y el bético espera ver que a sus jugadores les duela lo mismo que a ellos: el escudo.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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