Valencia – Betis: No estuvo a la altura cuando le tocó reaccionar

El Betis quedó eliminado anoche de la Copa y completó una semana nefasta tras caer hace siete días en la Liga Europa; impotente tras el gol de Rodrigo

Por  9:28 h.

Decepción. No hay que taparlo. Lo del jueves pasado en Europa fue un fracaso y lo de anoche en la Copa, una decepción. Ambas cosas con todas sus letras. Es decir, en una semana el Betis ha tirado por la borda lo que apuntaba a una temporada de lo más ilusionante. Le queda LaLiga, por supuesto. Es más, tiene a su alcance el luchar por la cuarta plaza, pero eso ahora sabe a poco después de estar a 90 minutos de una final. Pesó, y mucho, el resultado de la ida. Ese 2-1 era oro y la absurda indicación de ir a por el tercero terminó con el 2-2 de Gameiro. Pero, aun así, los verdiblancos se plantaron ayer en Mestalla convencidos de poder darle la vuelta a la eliminatoria. Y, durante la primera mitad, dieron los pasos necesarios para ello. Aguantaron el empuje inicial de los de Marcelino y luego fueron los que llevaron el mando del encuentro. El problema fue la falta de gol. Y, sobre todo, lo que ocurrió en la segunda parte. Porque el Valencia se adelantó con un gol de Rodrigo en el minuto 55 y ahí se acabó el poder estar en la final para el Betis. Los jugadores parecieron bajar los brazos al recibir el primer golpe, mientras que Setién demostró no tener plan «B». Con la eliminatoria perdida, tocaba reaccionar. Pero no fue así. Todo lo contrario. El primer cambio no llegó hasta el minuto 64, y no fue para variar el sistema. Pero es que el segundo, Tello, que no entró hasta el 78, también fue hombre por hombre por más que Guardado no sea un carrilero al uso. Hubo más. De hecho, ocurrió lo que puede servir para resumir la falta de reacción de los verdiblancos: entró Feddal de delantero centro y el Betis no colgó balones.

 
Y eso que la primera parte transcurrió según el guion previsto. El Valencia salió fuerte desde el principio, intentando meter miedo al aprovechar que jugaba en casa, pero el Betis estuvo bien plantado y sólo le dejó cinco minutos de protagonismo al cuadro local. A partir de ahí, los de Setién se fueron estirando. Comenzaron a madurar las jugadas, a tocar buscando huecos. Y fueron llegando los acercamientos. Las ocasiones. El primero que lo intentó fue Joaquín, pero su disparo lejano lo atajó Domenech sin problemas. Luego Canales buscó la sorpresa con una falta que obligó a emplearse a fondo al portero local. Mientras eso iba transcurriendo, el Valencia sólo inquietaba en alguna contra, pero sin finalización. Pero el Betis estuvo firme, con William Carvalho imperial en el centro del campo, y dio dos sustos más en la recta final. Primero, con una jugada en la que Jesé disparó estando escorado dentro del área y el balón acabó en córner. Y en ese saque de esquina Mandi remató de cabeza y enmudeció a Mestalla. No acabaría ahí la primera parte, porque los de Marcelino tuvieron la última con un Rodrigo que fue a rematar al borde del área pequeña y se topó con Sidnei.

 
La segunda parte, desgraciadamente, «duró» poco. Diez minutos. El tiempo que tardó el Valencia en adelantarse gracias a que Mandi rompió un fuera de juego y a que Rodrigo no perdonó. Quedaba tiempo para darle la vuelta, pero no hubo opciones reales. El equipo estuvo KO durante unos instantes y, cuando tocaba ver la mano de entrenador, Setién se equivocó. Los cambios fueron sustituciones, porque lo cierto es que no variaron nada. Prefirió ser fiel a su sistema, se empeñó en mantener a los tres centrales atrás. Y no varió eso hasta el minuto 83, cuando entró Feddal como delantero centro por si «pescaba» algún balón aéreo. Pero el Betis ya había bajado los brazos y, de hecho, ni siquiera colgó el esférico a la desesperada. Por lo que el sueño se esfumó, la final se quedó a un paso y la sensación de decepción tras una semana para olvidar es inevitable.

 
Eso sí, tras hacer autocrítica e, incluso, señalar cada uno al que considere culpable de estos dos varapalos consecutivos, debe llegar una reacción inmediata. El Betis no puede caerse en febrero, sobre todo, porque en LaLiga está a tres puntos de la cuarta plaza. Ahora, tras lo de anoche, puede parecer algo imposible, pero lo cierto es que entrar en Europa se ha convertido en una obligación. Y hacerlo en puestos de Champions, en un reto. No conseguir, al menos, lo primero, sería muy preocupante debido a la desbandada que provocaría en la plantilla.

Ramón Román

Ramón Román

Redactor Jefe de Deportes de ABC de Sevilla
Ramón Román
Y, aunque los focos se centran en De Jong porque viene siendo el delantero titular, lo cierto es que, no estando bi… https://t.co/XXmunlDoPn - 1 día ago