Los jugadores del Betis celebran el gol de Bartra ante el Sevilla (foto: AFP)
Los jugadores del Betis celebran el gol de Bartra ante el Sevilla (foto: AFP)

¡Ahora, Betis, ahora!

El tiempo nos ha dado la razón, no sólo por alcanzar la Liga Europa, sino porque hemos sido capaces de establecer las bases de lo que debe ser un Betis grande
Por  11:40 h.

Hoy hace un año que fichamos por el Betis. Un año que ha acabado de manera extraordinaria y que por el camino ha dejado momentos tremendamente intensos. Algunos muy buenos (la victoria en el Bernabéu, la goleada en el derbi, el gol de Junior a la UD, o el de Fabián contra el Málaga) y otros, por desgracia, no tanto (la derrota en Las Palmas o la eliminación de la Copa). Y es que en el Betis, todo se vive con tremenda pasión. No hay termino medio: o es maravilloso, o es un desastre.

Se presentaba una temporada complicada, de muchos cambios tanto en lo deportivo como en lo institucional. Llegábamos a un equipo nuevo, con cambios importantes en la confección de la plantilla y lo que es más costoso, queríamos implantar un modelo de juego muy concreto, muy diferente a lo que se había desarrollado anteriormente  y para el que íbamos a necesitar de una voluntad y predisposición muy grande de los futbolistas. Las cosas, en la vida, no se consiguen de la noche a la mañana, pero sabíamos que el tiempo corría en nuestra contra debido a las urgencias y las necesidades que tenía el beticismo.

Hemos pasado por momentos delicados: lesiones graves de jugadores que estaban siendo muy importantes, la crisis de resultados en el mes de noviembre… Pero siempre nos mantuvimos firmes en la idea y tuvimos detrás una plantilla que nunca dudó de lo que se estaba desarrollando. En Las Palmas tocamos fondo. Pero aquello nos sirvió para unirnos más que nunca y para convencernos de que debíamos tener aun más determinación en lo que estábamos llevando a cabo.

El tiempo nos ha dado la razón. No solo por el éxito conseguido de alcanzar la clasificación directa para la próxima Liga Europa, sino porque hemos sido capaces de establecer las bases de lo que debe ser un Betis grande. Porque ese sí que era el objetivo que nos marcamos al inicio de la temporada. Y es que el Betis debe aspirar a cosas importantes (Sevilla es una de las principales ciudades de España, tenemos a una de las aficiones más numerosas, pasionales y fieles, se ha conseguido la paz institucional y tenemos un proyecto deportivo fiable, con una idea de juego atractiva, eficaz y que encaja a la perfección con el paladar bético). Pero con un equilibrio y una continuidad que ha conseguido pocas veces a lo largo de su historia. ¡Ése es el gran reto del beticismo!

La temporada que viene será muy bonita, pero también muy exigente. Llegarán momentos difíciles, derrotas, baches en el juego… y ahí debemos estar todos juntos, sin dudas, fuertes y con la convicción de que este camino nos llevará a donde se merece la historia de este club. Porque esto no se trata de un entrenador, de unos jugadores, de un presidente o de una afición. Esto se trata del Betis.