Rubi observa el entrenamiento junto a Andrés Guardado (Foto: Raúl Doblado).
Rubi observa el entrenamiento junto a Andrés Guardado (Foto: Raúl Doblado).

Betis: Problemas

Le queda otra oportunidad a Rubi para enderezar al equipo pero el fútbol no espera a nadie
Por  9:34 h.

No ha sido el inicio de temporada esperado para Rubi. Llamado para aportar aire fresco, su discurso caló de puertas hacia fuera pero parece que no lo ha hecho del todo en el vestuario. Y la falta de resultados está afeando la confianza que se tenía en su capacidad. No por falta de compromiso, porque el Betis sí ha demostrado dosis de amor propio y coraje en estas nueve jornadas, pero resulta obvio que el grupo no practica lo que se dibuja en la pizarra. Y cuando son tantos los que yerran hay que mirar a quien los elige. Rubi conserva aún un hilo de crédito basado en la lógica que ofrece la apuesta por tres temporadas después del esfuerzo de pagar al Espanyol por su libertad y los ramalazos positivos ocasionales que ha dado el Betis en algunos de estos nueve duelos, además de que es relativamente pronto para decisiones drásticas. Sin embargo, se van acumulando en el platillo los argumentos contrarios de tal forma que el fiel se va inclinando hacia lo peor. El Betis no tiene guión más allá de la calidad que atesora en la plantilla, está desequilibrado, es más voluntarioso que científico, de tal forma falto de confianza que cada componente parece peor de lo que es y debilitado en su manera de afrontar los reveses que en cada jornada le acechan o llegan.

Problemas que nacen y llegan hasta el banquillo, silla eléctrica donde las haya para las crisis. La afición está enojada. Mucho. El adiós de Quique Setién puso fin a una etapa y el comienzo de la siguiente no está siendo positivo. Es lógico que se mire también a Haro y Catalán, que se han puesto más en vanguardia de lo que debían tras la doble salida dolorosa de Setién y Serra. La asunción del protagonismo en la planificación, casi sin empleados intermedios, les deja en una posición delicada ante una grada que quería explicaciones a través de resultados y que ahora sólo recibe decepciones. La ilusión provocada con Fekir o Borja Iglesias no puede canjearse por un preocupante puesto de descenso a estas alturas del campeonato.

Es evidente que en LaLiga las distancias aún no se han roto y que un par de resultados positivos sacarían al Betis de donde está. También que Rubi ha sabido hacerlo hace no tanto en Barcelona, cuando tuvo una racha pésima y logró enderezar al Espanyol. Sin embargo, son datos que chocan contra lo que proyecta este Betis actual, que se puede agarrar a esperanzas propias y ajenas pero que no muestra evidencias de que esté en ese camino. Ya desde pretemporada, cuando hay más disculpas que obligaciones, muchas cosas no pintaban del todo bien pero todo iba a ser corregible en función del trabajo de campo. Rubi está haciendo todo lo posible pero su encaje aún no se ha completado. No se sabe si lo conseguirá.

 

Si Granada será un punto de inflexión o si ganará una nueva vida para que su etapa no sea tan breve. A otros entrenadores también les costó arrancar y después ofrecieron un rendimiento brillante. Si lo de ahora es tocar fondo lo puede aprovechar Rubi para tomar decisiones para cambiar el rumbo de la nave antes de que el protagonista de la variación sea él. Un golpe de autoridad para promover un paso adelante de un equipo hecho para ser protagonista y que no puede ser un espectador del manejo de pelota rival en encuentros ante iguales. Le queda otra oportunidad a Rubi pero el fútbol, lamentablemente, no espera a nadie.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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