Quique Setién, durante el Betis-Sevilla (foto: EFE)
Quique Setién, durante el Betis-Sevilla (foto: EFE)

Las palabras de Setién

Pone vendas a una herida que no se ha producido ni tiene por qué producirse
Por  18:26 h.

Quique Setién tiene mucho crédito ganado. Y hay que escucharle cuando habla. Durante toda la temporada su discurso ha estado marcado por la prudencia. A veces excesiva pero siempre de la mano de un interesante realismo. Avisó en muchas ocasiones de lo que iba a suceder. Tanto en los buenos como en los malos momentos. Su experiencia le sirvió para acertar. Ahora ha vestido su discurso de un respeto exagerado a la exigente participación en tres competiciones en la 2018-19. Se equivoca en la manera de contar las cosas. Coincide en el fondo con lo que se viene difundiendo desde el club, considerando que la clasificación para la Liga Europa ha sido alcanzada con un año de adelanto sobre lo previsto pero eso se arregla con otras palabras. Si Setién dice que la meta de su equipo es de nuevo acabar sexto en LaLiga, superar más rondas en la Copa del Rey y tener un papel digno en la Liga Europa pues se entendería. No es un tope, sino un objetivo lógico. Ahí sí sería prudente. Pero dudar de las estructuras del club o atribuirse más presión de la debida tiene poco sentido. Se valora su sinceridad pero el problema es que eso pase por su cabeza tras todo lo sucedido. Además de considerar “un milagro” lo hecho en la temporada recién finalizada. Lo que sucedió en la 2017-18, y el mismo Setién lo sabe, no cayó del cielo, sino por el trabajo de muchos, entre ellos y muy principalmente, él. Tuvo entre sus manos un equipo mucho mejor del que creía que iba a disfrutar y supo, muy acertadamente, exprimir a la mayoría de jugadores, incluso a los inesperados, para darle valor y sentido a un bloque y su estilo de juego. Pone ahora vendas a una herida que no se ha producido el entrenador, puesto que tampoco maneja bien el dato objetivo. No tiene por qué pasarlo mal el Betis en la temporada en la que juega Europa. Ni siempre tuvo que ser así. Athletic, Celta y Real Sociedad pagaron el peaje en los últimos tiempos, sí, pero el Betis ha de aprender y, sobre todo, construir sobre bases sólidas, sin dar pie a la euforia ni a la decepción anticipadas y afrontar desde su posición lo que esté por llegar con la misma ambición con la que vivió en esa sucesión de seis victorias consecutivas. Obvio que se interpreta el discurso como un mensaje interno por circunstancias de la planificación pero a todas luces innecesario visto lo visto en el verano y en el mercado de enero con la llegada de hombres como Javi García o Bartra. El Betis, por acabar sexto, no se ha convertido en rival directo del Barcelona, Madrid, Atlético, Valencia, Villarreal o Sevilla. No. El presupuesto marca que esos clubes son difíciles de abordar de un año para otro. Que los verdiblancos queden por delante de alguno de ellos se considera, con lógico realismo, un éxito tal que no ha de ser producto de obligación año tras año, sino una alegría si se produce y un objetivo a medio plazo codearse con algunos de ellos no sólo a través de lo económico sino de lo futbolístico, porque para ello está Setién en el Betis, para acortar esas distancias sobre el césped, como tan bien ha hecho en su primera temporada y sabrá hacer en la que está por comenzar en unas semanas.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
RT @OM_Espanol: @RealBetis @OM_Officiel En el fútbol ya demostramos ayer que somos los mejores, pero si queréis nos llevamos las raquetas d… - 7 horas ago