Álex Moreno disputa un balón en el Leganés-Betis (Foto: EFE)
Álex Moreno disputa un balón en el Leganés-Betis (Foto: EFE)

Lejos

Las matemáticas aún consideran al Betis un candidato a Europa pero con la actitud de Leganés, ni eso
Por  9:22 h.

El Betis lleva toda la temporada viendo a otros en su sitio. Esperando algo que no llega. Echando de menos lo que le corresponde. Haciendo cuentas para acercarse. Restando jornadas mientras se muerde las uñas. En Leganés tenía que ganar para hacer buenas las matemáticas que aún le consideran un candidato. No lo hizo y se va quedando en esa tierra que nadie quiere porque convierte en nada a todos los que habitan en ella. Esa zona maldita de los que andan desinflados de ambición, objetivos e ilusión. Febrero debía ser un mes de recuperación y se le está poniendo cara de frustración. Quitando dos arreones, el Betis no ha sido lo que se esperaba. Le han durado más los baches que las rachas. Ha sido más regular en lo negativo que en lo positivo. Y ya van 24 jornadas.
Tiene el Betis una buena plantilla, elogiada por cada rival en las previas y valorada pieza por pieza por quienes entienden de esto, más allá de especulaciones económicas y teóricos precios de mercado. Elementos que han brillado a cuentagotas. Se han repartido la tarea de tirar de un carro en el que no todos empujan de la misma forma. La actitud de ayer en Leganés conduce a una seria preocupación. Sobre todo en la primera mitad. No puede tener más hambre de balón el rival, por muchas necesidades que tenga, puesto que el Betis cuenta con futbolistas de más acreditado nivel y, al menos, la misma falta de puntos para lograr su meta. A los verdiblancos no les vale seguir instalados en la duodécima plaza, viendo por delante a Granada y Osasuna, entre otros, y envidiando un año más al Getafe. Y mantener de manera incomprensible un ojo ocupado en el retrovisor para que no haya sustos de última hora en el tramo final de la temporada, porque ese colmo no es admisible para un conjunto con este nivel y perspectivas.

 
Lo que quiere ver el bético es a un equipo que le infle de orgullo. Un bloque al que le duela lo que vive jornada a jornada. Que negocie con dureza cada centímetro de terreno de juego. Que supere a los rivales en el marcador y no sólo en los merecimientos por juego y lamentos por las ocasiones (clarísima la de Aleñá ayer). Que garantice estar por encima de la barrera de los 50 puntos.

 
Para ello tiene que hacer muchas cosas bien el Betis en lo que resta de LaLiga. No se dará por terminada si técnico y jugadores dan la cara este viernes frente al Mallorca. No serán capaces de avergonzar a su afición. El conjuro para sumar seis puntos en estas jornadas quedó en entredicho con la salida al campo en Butarque. Ahora resta que puedan sumar cuatro de esos seis. Y ni hacer cuentas. Ya no sólo por entrar o no en Europa, sino por evitar decepciones mayores a una afición que siempre está ahí. Que ha respondido a la llamada de su equipo pero que no recibe el premio esperado.

 
Este bache es el que menos se le puede disculpar a Rubi y a su grupo de jugadores. El arranque de temporada no fue fácil entre estados físicos, diferencias de criterio y otras cuestiones. Una vez resuelto eso y con los esperados fichajes de enero, el equipo no da el resultado. Así no puede seguir. Y nadie va a ser indiscutible en su puesto si no devuelve en forma de rendimiento la confianza que se entregó en su día. Ni técnico ni jugadores. Porque el año no se le puede hacer tan largo a un Betis no ha dejado de mirar desde lejos a Europa.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Redactor Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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