Fabián posa junto a Serra Ferrer y Ángel Haro en la sala de prensa del Benito Villamarín (Foto: J. J. Úbeda)
Fabián posa junto a Serra Ferrer y Ángel Haro en la sala de prensa del Benito Villamarín (Foto: J. J. Úbeda)

Betis: regulares, buenos y excelentes, todos dejan dinero

El club ha empezado a recaudar con lo que no interesa; antes, los fichajes fallidos terminaban pegando arañazos a la cuenta de resultados
Por  10:58 h.

Hay cosas en la historia del Betis hasta que llegó a la presidencia Ángel Haro, e incluso en las primeras etapas de este en la Delegación del Gobierno del Beticismo (no es otra cosa lo que ocupa), que deberían quedar grabadas en el frontispicio de cualquier lugar del Benito Villamarín: «Los regulares nunca se irán costando dinero, ni los buenos se emanciparán gratis, ni los excelentes se marcharán por una pringá». Lo que está ocurriendo este año, más lo que va a ocurrir, que el verano es muy largo, es la mejor prueba del cambio experimentado en la parcela deportiva por la entidad verdiblanca. Mientras el bético saca pecho porque por todos sitios se habla de Inui, el treintañero de Omihachiman, de la prefectura japonesa de Shiga, una de las estrellas del Mundial (menuda operación hizo Serra Ferrer fichándolo antes), en el club se ha empezado a recaudar dinero con lo que no interesa, algo desacostumbrado porque en los últimos años los fichajes fallidos, aunque modestos en la cuantía, terminaban pegando arañazos a la cuenta de resultados. En este 2018 la historia ha cambiado. La Fiorentina se hizo en propiedad con Pezella, al que Setién no quería, y hace unos días ha sido Durmisi, el danés de ascendencia albanesa, quien se comprometió con la Lazio. Un puñado de millones de plusvalías ambos traspasos que permitirán acometer fichajes más ambiciosos.

No sólo se ha generado dinero con la marcha de futbolistas de nivel pero no del gusto del técnico, sino que con la renovación en su día de Dani Ceballos se frenó la marcha gratis, o casi, de jugadores con buen cartel, beneficiados por la ausencia de una política eficaz de renovaciones. No fue el contrato con el de Utrera más que una fórmula desesperada de paliar la habitual sangría de la cantera, pero enseñó el camino para evitar que se repitiera con otros chicos de la factoría de Los Bermejales, como Fabián Ruiz, al que se convenció -impecable actitud la del palaciego- para que firmara un nuevo compromiso. Casi treinta millones de euros supondrá a las arcas verdiblancas haber espabilado a tiempo. Perfeccionar la nueva gestión debe ser ahora el objetivo.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla