Dos canteranos recorren uno de los pasillos de la residencia del Betis en Los Bermejales (Foto: Manuel Gómez)
Dos canteranos recorren uno de los pasillos de la residencia del Betis en Los Bermejales (Foto: Manuel Gómez)

Betis: La residencia, forja de hombres y de futbolistas

Los jóvenes aspirantes a figuras del Real Betis deben conciliar deporte y estudios, nutrición y descanso, educación y disciplina dentro y fuera del césped.
Por  9:02 h.

Un prestigioso médico deportivo, ya fallecido, me comentaba hace años la tristeza que le embargaba cada vez que el padre de un joven futbolista lesionado de gravedad lo abordaba para hablar de su caso: el niño era la esperanza de la familia para salir de la miseria, había abandonado los estudios a los trece o catorce años para dedicarse por completo al fútbol y era perentorio que se recuperara por completo. “Trato de animarlos sin mentirles y les recomiendo que los chicos retomen los estudios o se formen en algún oficio, por si no vuelven a ser los de antes, sabiendo de sobra que la mayoría no lo serán”, me confesaba.

Esas situaciones y otras menos dramáticas, pues no serán las lesiones quienes acaben con sus sueños, sino la brutal criba que hace el propio fútbol profesional, son las que se tratan de evitar en la cantera del Real Betis.

El muy interesante reportaje de ayer en alfinaldelapalmera.com, firmado por Juan Arbide y Pablo Gomes, nos desvelaba la vida de las jóvenes promesas verdiblancas en la residencia que el club tiene en Los Bermejales. Una vida de sacrificio con el objetivo último de ser profesionales y defender el escudo de las trece barras, según recalcaba el responsable de la cantera, Miguel Calzado. Sacrificio, pues deben conciliar deporte y estudios, nutrición y descanso, educación y disciplina dentro y fuera del césped. Formarse en lo personal, por si en el futuro no pueden vivir del fútbol, algo que las estadísticas muestran como lo más probable, pues al profesionalismo sólo llegan los mejores y ni siquiera todos tendrán asegurado un lugar en la élite.

Ponía especial énfasis Calzado en la doble responsabilidad que adquiría el club, por una parte como formador deportivo y por otra como “padres”, no en balde muchos chicos llegan a la residencia aún muy niños y con sus hogares a muchos kilómetros de distancia. Y se le notaba al ejecutivo verdiblanco esa “cuota” familiar a la que se obligaba a sí misma la entidad, al expresar la esperanza de que, de no poderse ganar la vida dándole patadas al balón, sí lo hicieran como entrenadores o ingenieros o médicos. Unos padres siempre desean lo mejor para sus hijos.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla