Once bético, en el Espanyol-Betis (LaLiga)
Once bético, en el Espanyol-Betis (LaLiga)

Betis: de los 42 puntos, a ambicionar un título

Primero fue Mandi; luego secundó la moción Joaquín y el último que se adhirió a ella fue Canales: al vestuario bético le ilusiona ganar la Liga Europa
Por  9:51 h.

La frase la pronunció Alfonso Guerra recién alcanzado el poder Felipe González en octubre de 1982: «¡El día que nos vayamos, a España que no la va a reconocer ni la madre que la parió!». Guerra, al que hoy halagan como estadista los que antes lo satirizaban llamándolo bufón, se hizo socio del Betis siete años más tarde, rendido a la cruzada iniciada por el recordado Gregorio Conejo para convertir a la fe verdiblanca a cuanto famoso apareciera en su radar. Ángel Haro pudo pedirle al exdirigente socialista que cediera a su Betis los derechos de autor de aquella osada exclamación. Sólo con haber prestado atención a lo afirmado por varios integrantes de la plantilla bética los últimos días se observa el profundo cambio experimentado por la entidad heliopolitana.
Primero, creo, fue Mandi; luego secundó la moción Joaquín y el último que se adhirió a ella fue Canales. Quieren un título y se decantan por el que más ilusión les hace aquí y ahora, el de la Liga Europa. Por cómo lo hicieron no cabe calificarlo de sueño, sino de deseo. Por su entonación, cabe conferirles una autoestima sobrada que les hace no ya no sentirse inferiores a nadie sino superiores a la mayoría. El vestuario se sabe fuerte y lo expresa con rotundidad, sin melindres ni pusilanimidades. De los tiempos en que se rezaba por llegar cuanto antes a los 42 puntos ligueros se ha pasado a considerar viables metas vedadas hasta por la imaginación.
A uno de los grandes responsables del cambio, Quique Setién, nadie le ha preguntado por la nueva ilusión que, como remolino nacido en el césped, está agitando la caseta bética. Ya sabemos que el santanderino gasta mucha prudencia para estas cosas, pero también que la ambición y el compromiso de los hombres a su orden está generando en él una rebelión de su interior: cautela toda; miedo, ninguno.
Hoy, frente al Eibar; mañana, ante la Real Sociedad o el otro contra el Stade Rennais, el Betis tiene ante sí el bonito reto de seguir quitándose vendas para descubrir del todo su rostro en 2019. Tan reconocible en su interior gracias a su gente, tan desconocido en su exterior merced a la nueva gestión. ¡Ándale!, que diría Guardado.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla