Los jugadores del Betis posan con el Trofeo Carranza (foto: EFE/Román Ríos)
Los jugadores del Betis posan con el Trofeo Carranza (foto: EFE/Román Ríos)

El Betis, en marcha, en una Liga a protagonizar

Setién, por lo visto en la pretemporada, aceptará los riesgos inherentes a su vocación ofensiva con la certeza de que puede rentabilizar el “y yo más”
Por  9:37 h.

No hay viernes que por bien no venga. Este que ya se está asomando al calendario recién llegado el ferragosto andaluz, por ejemplo. Un viernes muy distinto a los de las dos últimas temporadas, en que nadie jugó más que él en los prólogos y los epílogos de las jornadas. Esta vez no, en esta ocasión (día 17, Benito Villamarín, 22.15 horas) el Betis no sólo no será “castigado” sino que se convertirá en estrella principal de la jornada inaugural de la temporada liguera 2018-19 (el Gerona y el Valladolid serán sus teloneros), al tiempo que garantizará a sus aficionados de vacaciones un fin de semana sin interrupciones para gozarlo a sus anchas. Él pone el verde y los jartibles del balón de toda España pondremos la esperanza de disfrutar de una temporada futbolística extraordinaria.

El buen papel realizado la temporada pasada, el nivel de los refuerzos de este verano y la confirmación por parte de Setién de que se seguirá observando un Betis valiente y con buen gusto, hacen que todos vean en él a uno de los grandes protagonistas de la Liga en los próximos meses. Europa será un objetivo irrenunciable, pero en el fuero interno del beticismo anida la certeza (ahí está implantado ya el numerus clausus en la grada, al que abocó la excepcional respuesta de los abonados) de que hay plantilla para luchar por la primera clase en los viajes continentales, por esas plazas vips garantizadas de finalizar entre los cuatro primeros del campeonato.

Para optar a ello, para hacerlo en una campaña en la que se jugará cada tres días a cara de perro, es por lo que Serra Ferrer se mantiene en posición de ataque felino. Quiere las mejores piezas de esa selva que es el mercado futbolístico para los laterales y quien sabe si para el centro del campo y la delantera, completando así un trabajo que a expensas de ser puesto en valor por Quique Setién todo el mundo está calificando de extraordinario.

Un Betis, sí, ilusionante, que por lo visto en la pretemporada aceptará los riesgos inherentes a su vocación ofensiva con la certeza de que puede rentabilizar el “y yo más” en un porcentaje muy alto de los enfrentamientos que disputará. Que el camino le sea placentero.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla