William Carvalho, en la salida del parking del estadio Benito Villamarín (foto: Vanessa Gómez)
William Carvalho, en la salida del parking del estadio Benito Villamarín (foto: Vanessa Gómez)

Betis: Razones de sobra para augurar divertimento

Setién ordenó recluirse en Montecastillo, donde rebajará el exceso de glucemia en la sangre que provocan las victorias
Por  11:04 h.

El Betis trabaja en Montecastillo, convertido ya en un lugar de concentración fetiche para los verdiblancos. Fue volver de Inglaterra, donde marchó a consolidar su imagen, que no de rebajas, y ordenar Quique Setién una estancia de tres días en tierras jerezanas, donde rebajará el exceso de glucemia en la sangre que provocan las victorias y afianzará los conceptos. El grupo progresa adecuadamente, pero aún queda afinar la preparación.

Disfrutan los aficionados con la pretemporada que están realizando los suyos. Razones hay de sobra para ello. El equipo sabe lo que es ganar en toda su geografía viajera; si no lo hace, empata, y la derrota (una sola, ante el Borussia Moenchengladbach) fue tan ajustada que lejos de desanimar sólo alertó al plantel de que los despistes se pagan caro en Europa.

Si en muchas ocasiones en los últimos años, incluido algún tramo inicial con Setién, se apeló a las malas sensaciones que ofrecía el conjunto, justo es que ahora se resalten las buenas por su juego. El bético se va a divertir muy mucho esta temporada con el fútbol de los suyos, no sólo cuando ejercite el contragolpe, potencialmente mortal, sino también ante murallas difíciles de atacar. Arriba se han juntado tipos con muchísima clase y eficacia, capaces de descerrajar en un instante cualquier caja fuerte, por bien blindada de esté. El penúltimo en llegar, Carvalho, que no se llama Pepe como el celebérrimo personaje de Vázquez Montalbán, sino William, ya ha demostrado en Inglaterra tener un máster de los de verdad en cerrajería futbolística.

Por ponerle un pero al peral que tan buenos frutos está dando, habría que referirse a la facilidad con la que los rivales llegan a las inmediaciones del área propia. Es cierto que a la hora de la verdad lo han hecho sin excesivo peligro, pero eso habla mal del potencial atacante del enemigo, no de la capacidad de los jugadores verdiblancos más adelantados de oponer resistencia al despliegue contrario. En la mayoría de los partidos la aceptación del riesgo arrojará beneficios, porque el equipo está sobrado de potencial ofensivo, pero para ese plus que se le pedirá en la tres competiciones necesitará un mínimo equilibrio.
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Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla