Rubi
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Betis: Sin fecha de caducidad, sin garantía de consumo

El sentido común dicta que, de tener claro que el ciclo de Rubi agoniza, su destitución se debería haber tomado ya en este parón liguero
Por  19:32 h.

En abril de 2017, los yogures dejaron de tener fecha de caducidad para contener una recomendación sobre su consumo preferente. Pasó de los 28 días exigidos a los 35 posibles, aunque hay quienes los estiran más allá. Rubi es como el lácteo. Frente al Celta caducaba y la victoria contra los gallegos y el posterior empate en el Bernabéu “refrigeraron” su banquillo. La derrota frente al eterno rompió de nuevo la cadena de frío y ahora, al igual que muchas semanas atrás, le volvemos a poner una fecha límite a su labor en el Betis: el 23N, a las 16 horas, con el Valencia como conservante o deteriorante. Alguna vez acertaremos.

El sentido común dicta que, de tener claro que el ciclo del técnico catalán agoniza, la decisión de destituirlo se debería haber tomado ya en este parón liguero. Ahora, porque se tendrían 13 días para conseguir que el grueso del plantel asumiera los cambios tácticos del nuevo entrenador, y no en plena competición o en el siguiente parón, el navideño, por ejemplo, cuando los jugadores se dispersan y apenas se tiene tiempo en la reanudación del trabajo para paliar los pequeños excesos propios de las fiestas, cuanto más para recuperarse de los inevitables estragos que produce el bisturí del llamado a sanar al enfermo.

A falta de una comparecencia pública del líder de la comisión deportiva o de un portavoz o de un mandado o de lo que sea, sólo queda elucubrar sobre el porqué de la permanencia de Rubi cuando ha transcurrido ya un tercio de campeonato y ni las sensaciones, ni los resultados, ni la clasificación, ni la insuficiente mejoría del grupo, avalan su continuidad.

Confianza en que pueda revertir la situación, división de opiniones en la plantilla, ausencia de sustitutos de garantías, demora en la respuesta del elegido para reemplazarlo, quebranto económico del cambio, podrían ser algunas de las causas que justificarían la actual situación, aunque suenen poco convincentes. Y mientras, en el horizonte se dibuja un calendario preocupante en casa y esperanzador fuera hasta el final de la primera vuelta liguera. No cabe mayor indefinición.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla