Aspecto del Benito Villamarín en el Betis-Eibar (Foto: Juan Flores).
Aspecto del Benito Villamarín en el Betis-Eibar (Foto: Juan Flores).

Betis: una nueva era marcada por la exigencia

Si los carnavaleros entierran la sardina tras las carnestolendas, el bético enterró el manquepierda al acabar los fuegos artificiales
Por  11:59 h.

La equipación principal del Betis para la próxima temporada, esa que pondrá Kappa a los «héroes» de la recién finalizada, contempla unas calzonas verdes en lugar de la blancas. Con el marketing, más que con la estética o la ética en la indumentaria, hemos topado. Sabedores los nuevos sastres del club heliopolitano que, salvo la excepción del negro en circunstancias especiales, del ombligo para abajo siempre se vistió con el color de la pureza, la medida tendría como objetivo crear polémica y con ella terminar vendiendo más. Pero no se contó con una afición muy distinta a la de antes, no en su fidelidad, sino en su complacencia.

El bético se ha hecho exigente y ya está clamando por lo que considera desaire a uno de sus símbolos intocables, la equipación de gala, esa que luce en casa los días de fiesta, que son todos los que toca jugar al final de la Palmera. Los aficionados no quieren a los suyos con sobredosis de verde, sino como siempre lució, al igual que le dejaron claro a Setién cuando Europa se puso a tiro que no admitirían actitudes pusilánimes o para manifestar su enfado estos días atrás por los tres últimos partidos de su equipo, que se dejó ir. Si los carnavaleros entierran la sardina cuando acaban las carnestolendas, el bético ha enterrado esta temporada el manquepierda nada más acabar los fuegos artificiales. Lealtad, toda; pasotismo, ninguno.

Si a ras de hierba costó aceptar el cambio de carácter de la grada, en los despachos pronto se comprendió que no había vuelta atrás y que mostrar ambición, sin peros, se va a convertir de aquí en adelante en innegociable. No se ha sufrido tanto años y años para, lograda la estabilidad en casi todas las instancias del club, seguir anclados a un lema sepia. Se ha degustado el éxito y los béticos quieren más y más. Tienen todo el derecho a ello quienes hicieron de la autoexigencia su bandera a lo largo de la temporada. Un millón corto de asistentes al estadio, la cuarta mejor marca de LaLiga, es palmaria prueba de ello. Si Serra Ferrer decía hace un año que el objetivo era poner al equipo a la altura de la afición, aún se está lejos. Por fortuna para todos.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla