Chari Peña y Fabián, en el spot de la campaña de abonos del Betis
Chari Peña y Fabián, en el spot de la campaña de abonos del Betis

Betis: una semana muy emotiva antes de empezar a correr

Me encantó el adiós de Fabián, la ambición de los fichajes y más aún me gustó la actitud del club para con Adán y Rubén, pilares en los años de sinsabores
Por  14:12 h.

Honrar el himno, el presenten armas, la jura de bandera son, entre otras, ceremonias militares que por su solemnidad y significado evocan emoción sólo con nombrarlas. A quienes no les importe reconocer en ellas señas de identidad de su ADN más primitivo, claro, ese que la evolución de la especie nunca modificará. Pensaba en ello estos días observando la semana bética, de las más emotivas que uno recuerda y eso que uno conoció los palquitos del Villamarín y vio rematar a Quino los centros de Rogelio y Landa. Uno se imaginaba a Fabián Ruiz en su adiós arriando la enseña verdiblanca y abrazándola luego, mientras la grada cantaba el himno de Rafa Serna, letra esculpida desde el orgullo y el sufrimiento. Nadie mejor que el palaciego para honrarlo, él que pudo embolsarse una cantidad de escándalo en concepto de prima de fichaje y prefirió que fuese el Betis el que batiese todos los récords con su marcha al Nápoles; o al plantel en el césped, haciendo pasillo ante la desembocadura de vestuarios, presentándole armas de respeto y admiración a Rubén Castro y Adán, las figuras de una década que hasta la temporada pasada estuvo repleta de sinsabores; o la jura de bandera de los nuevos, de Pau, de Canales, de Joel, recién llegados y ya imbuidos de lealtad al verde.

Me encantó la ambición de los últimos, realidades y no promesas para un nuevo Betis, y más aún me gustó la actitud del club para con Adán y Rubén, anunciando un gran homenaje al canario, el que se merece, y dejando que el madrileño decidiera su destino aún a costa de perder dinero en la operación. Que sí, que el portero sólo pensó en sí mismo hace unos meses; que también el club perdió la memoria cuando le recordaron sus promesas; que ambos pudieron reprocharse cosas, pero la entidad agrandó su imagen transigiendo, en vez de regatearle a quien en su día le ahorró muchísimas lágrimas. Si devino en problema al final fue sólo por dinero, miren ustedes qué miseria. Ahora, mientras Serra Ferrer sigue trabajando para completar la plantilla, Setién y sus hombres comienzan a trabajar para trasladar la emoción del césped a la grada. Si la pasada temporada el Betis fue la revelación, en la próxima toca la consagración entre los mejores.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla