Ángel Haro, en la presentación de las camisetas (Paco Martín)
Ángel Haro, en la presentación de las camisetas (Paco Martín)

Haro o cómo hacer Betis mientras se sueña

El presidente verdiblanco sabe dónde está el dinero, cómo se consigue y de la forma que hay que gastarlo para ganar más; el bucle prodigioso
Por  9:32 h.

Las secuelas del derbi siguen arrojando material de aluvión al fútbol sevillano once días después del litigio en el Benito Villamarín. En pocas ocasiones un duelo tan universal acabó convirtiéndose en tan provinciano por la voluntad de unos y otros de decir la última palabra, como si las brotadas desde la cita no dieran ya para un grueso volumen. Ese runrún diario de dimes y diretes han difuminado noticias de gran calado en el lado bético, reunidas todas ellas bajo la bandera de la ambición enarbolada por Ángel Haro. El 111 aniversario del club era un buen motivo para soplar las velas, sí, pero más aún para desplegarlas al viento aprovechando lo fuerte que este llega de popa.

No es ajeno a la nueva atmósfera que respira el beticismo el origen empresarial del presidente. Sabe dónde está el dinero, cómo se consigue y de la forma que hay que gastarlo para ganar más. Frente a aquellos tiempos en que los 42 puntos se convertían en el objetivo a conseguir para tirar los ansiolíticos al retrete lo más pronto posible, el de Villaverde del Río apuesta por números europeos que permitan aspirar no sólo a mayores y habituales cotas deportivas sino, a su rebufo, a unas instalaciones acordes con el siglo XXI que, bien gestionadas, retroalimenten a su vez el crecimiento en los terrenos de juego. El bucle prodigioso.

La terminación del estadio, la construcción de una nueva ciudad deportiva, la permanencia del equipo entre los mejores, forman parte de la batería de objetivos del mandatario. Proyectos todos ellos ambiciosos que quedaron solapados de cara a los medios, y por extensión a los aficionados, por esa voz surgida desde su sueño profundo que ansía la Liga. Matizó que con los pies en el suelo heliopolitano lo razonable era pensar en hollar sólo la cima de Europa temporada tras temporada, pero no pudo evitar que al día siguiente se le considerase aspirante a conquistar el título liguero algún día.

Pues claro. Apuntar alto es una obligación de los dirigentes. Quien lo desdeña sólo consigue hacer diana en la mediocridad. Lo que para algunos es una utopía, para Atlético, Real Sociedad, Athletic, Valencia y Deportivo fue una realidad en los últimos 50 años. Sueñe.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla