Joaquín saluda con los dedos a la afición al término del Betis-Real Sociedad (Foto: J. J. Úbeda/ABC)
Joaquín saluda con los dedos a la afición al término del Betis-Real Sociedad (Foto: J. J. Úbeda/ABC)

Joaquín, un “gadillano” al que no se le ve el techo

"No sólo ha recuperado vigor con el balón en los pies, sino que la vuelta al Real Betis ha redimensionado su proyección persona"
Por  9:56 h.

JOAQUÍN vive una segunda juventud futbolística, que en la vida aún goza de la primera en cuerpo y alma. El portuense hace responsable de eso a Quique Setién, que ha prolongado su carrera profesional al proporcionarle un nuevo rol. El antiguo, el que le exigía Paulo Sousa en la Fiorentina, lo abocaba a la vejez prematura, tal era la exigencia física a la que se veía sometido y el desgaste mental que, por extensión, le producía el desaprovechamiento de su talento. Pero Joaquín no sólo ha recuperado vigor con el balón en los pies, sino que la vuelta al Real Betis ha redimensionado su proyección personal. No es ya solo un icono del beticismo al nivel que lo son Luis Del Sol o Rafael Gordillo, sino que sus actividades extracurriculares le aseguran mucho protagonismo social en el futuro.

Sus chistes y perfomances, bien en los vestuarios o en las noches de insomnio; sus apariciones televisivas, con las mil y una anécdotas que tiene aún por contar; sus actos solidarios, ya sea con visitas a niños enfermos en los hospitales o atendiendo a especiales al borde del césped; sus continuas apariciones al frente de proyectos sociales necesitados de impulso; su perenne sonrisa, en fin, lo acercan al ciudadano total, aquel que usa la fama para hacer el bien y no para beneficiarse espuriamente del afecto de los demás.

Por si fuera poco, el verdiblanco ha descubierto en su última comparecencia pública su pertenencia a una especie andaluza hasta ahora casi desconocida y mira que llevamos milenios con el personal de medio mundo recorriendo nuestras tierras. El hijo de Aurelio y Ana se declaró orgulloso de su origen gaditano y de su, por ósmosis, ADN sevillano, lo que lo convierte en un ejemplar de «Homo Gadillano» digno de estudio.

El sueño de Joaquín es no retirar el fútbol de su vida, que al revés nunca ocurrirá, sin haber haber llevado a las vitrinas del club un trofeo más. El ve a sus compañeros sin techo, con la clasificación para Champions y una Copa del Rey como objetivos alcanzables a corto plazo. El futuro embajador plenipotenciario del Real Betis se merece portar tales credenciales.

 

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla