William Carvalho se abrazó a Joaquín tras el tanto del capitán ante el Barcelona (Foto: EFE)
William Carvalho se abrazó a Joaquín tras el tanto del capitán ante el Barcelona (Foto: EFE)

Lo «imposible» ya se hizo, ahora sólo toca repetirlo

El año pasado puede servir de ejemplo al Betis: el equipo salió enchufadísimo y acabó con 20 años de sequía de victorias en el Camp Nou
Por  12:11 h.

Con Messi y sin Borja Iglesias. Pues fue 3-4. Hará mañana 287 días. En fútbol, como en el sistema bancario, rendimientos pasados no garantizan los futuros, pero el Real Betis sabe lo que es asaltar el Camp Nou. Llega muy pronto la visita al dentista catalán esta temporada, por mucho que en la primera jornada el odontólogo fuera quien se quedara sin la muela del juicio en la consulta de un San Mamés que tuvo en Aduriz -¡vaya tela marcar el que puede ser el gol de la Liga en el primer partido del torneo!- a su héroe.

No le fue mejor a los verdiblancos en su debut, derrotados por un Valladolid superior en número de efectivos sobre el campo y de eficacia ante la portería. Ninguno de los dos tiene aún urgencia alguna porque esto, eso y aquello acaba de empezar, pero ganar en los primeros partidos es un chute de lexatin de cara al futuro.

No pudo valorarse la primera comparecencia liguera del cuadro de al final de la Palmera porque se quedó pronto sin portero titular, con uno joven que pagó los nervios del estreno y un hueco en el campo, el de Joaquín, sustituido por causas mayores, que le restó potencial ofensivo y debilitó el sistema defensivo. Si resultó preocupante que el equipo mostrara una fragilidad zaguera arrastrada de la campaña pasada. Los puristas también echaron de menos ver la mano de Rubi en la construcción del juego. El equipo va desprendiéndose de la impronta de Quique Setién y el grupo aún tardará en mostrar el sello del técnico catalán, si es que éste adquiere denominación de origen y no se limita a sacar partido a la calidad individual de los jugadores. Igual dará si se suma de tres en tres.

Advertía ayer Rubi de algo importante: «Quiero un Betis valiente en el Camp Nou, porque si vas con exceso de respeto terminas perdiendo». Que no te marquen el primero en los vestuarios y el segundo con el tronar del himno. El año pasado puede servir de ejemplo a los que quedan en la plantilla, que son muchos; el equipo salió enchufadísimo y acabó al final con 20 años de sequía de victorias en el predio culé. Como aquel día, recuérdese que lo imposible existe, pero no tienes porqué saber que lo es.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla