Haro, Catalán y Serra Ferrer, durante la Junta General Ordinaria de Accionistas del Betis celebrada este jueves en el Palacio Municipal de Deportes de San Pablo
Haro, Catalán y Serra Ferrer, durante la Junta General Ordinaria de Accionistas del Betis celebrada este jueves en el Palacio Municipal de Deportes de San Pablo

Lo mejor es que esto sólo es el comienzo, Betis

Es juicioso que Rubén Castro no siga, porque a los 36 años la ley de vida impone condena al profesional, pero debe salir por la Puerta Grande del Villamarín
Por  11:03 h.

Sanseacabó verdiblanco mañana en Leganés a una temporada histórica. Logre o no el quinto puesto. Por la vuelta a Europa, sí, pero también por lo que significa de ruptura definitiva con el pasado en lo deportivo, tras haberlo hecho en lo institucional, en lo social y en lo económico, y por insinuarse como cimiento de un futuro prometedor. El plan trianual que se esbozó con la contratación de Quique Setién y de Lorenzo Serra Ferrer ha obtenido en un año los frutos que se esperaban para su conclusión, una gesta muy poco habitual en el fútbol y que habla bien de quienes la diseñaron, empezando por quien confió en los profesionales, Ángel Haro.

Al presidente bético hay que darle lo suyo aunque sólo sea por devolverle lo que otros, no por esta Línea de Fondo, le negaron con las contrataciones de Eduardo Macià o Miguel Torrecilla. Siempre mantuvimos que aquellas apuestas eran razonables, en especial la del ex céltico, y que criticarlo por ello suponía una flagrante incoherencia porque se le responsabilizaba de tomar decisiones que le deben estar vedadas a los dirigentes. Con Serra Ferrer se la jugó igual que con los otros, por más que algunos la consideraran una apuesta segura, y no hay ni que decir lo que consiguió: un director deportivo ganador y un accionista relevante en el nuevo Real Betis.

Pero hoy en Butarque se le dice también adiós a una parte muy importante del Betis contemporáneo, tanto que en no pocas campañas, junto a otros como Adán, mantuvieron al equipo con pulso: Rubén Castro. El canario se marcha y lo hará, de no mediar sorpresa, con la camiseta de titular y con la ilusión de convertir un par de goles, al menos uno, que le permitan pasar a la historia, junto a Poli Rincón, como la barra más goleadora del escudo verdiblanco.

Rubén, con contrato en vigor (una cláusula de escape será ejercida por el club), no va a seguir. Es juicioso que así sea porque a los 36 años la ley de vida impone condena al profesional y no es lógico que la cumpla por él el club, pero merece irse por la Puerta Grande del Benito Villamarín. Pocos aportaron tanto saliendo tan baratos a la entidad.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla