Fekir se ejercita en una sesión en la ciudad deportiva del Betis (Foto: Juan José Úbeda).
Fekir se ejercita en una sesión en la ciudad deportiva del Betis (Foto: Juan José Úbeda).

Mañana es día de elecciones: o bético o sevillista

Me intriga el dibujo de los equipos. En la última jornada, Rubi y Lopetegui pudieron sacar consecuencias tanto de lo propio como de lo ajeno
Por  9:18 h.

Hoy es un día para la reflexión. Atrás queda lo dicho, lo prometido, lo ansiado, por parte de los que mañana se someten al veredicto popular. Nada puede alterar lo trabajado en los últimos días, pero siempre queda un resquicio para la sorpresa, una última puesta en acción que desconcierte al rival o que siembre la duda entre los que tienen de sobra hecha su elección y auguran un resultado a su favor. Será la noche del domingo, además, un ondear continuo de banderas. De los ganadores, sí, pero también de los que con ellas enarbolan su orgullo. Mañana es el 10N, día de derbi entre el Real Betis Balompié y el Sevilla Fútbol Club; ahí es nada.

Llegan ambos equipos en su mejor momento. Tierno aún el bético, porque las buenas sensaciones tienen apenas ciento ochenta minutos de vida. Duro el sevillista, merced a la solidez exhibida desde el comienzo de campeonato. Y con gente muy enchufada. Fekir en el lado local y Ocampos, en el visitante, lo ejemplifican. El verdiblanco es alma y cuerpo de los de Rubi; el blanquirrojo, el detonador de los de Lopetegui cuando desarrollan su fútbol explosivo.

Me intriga el dibujo de los equipos. En la última jornada, ambos técnicos pudieron sacar consecuencias tanto de lo propio como de lo ajeno. Jugando con tres centrales el Betis paró al Real Madrid y el Sevilla, que bajó a Gudelj a la defensa tras su gol, las pasó canutas ante el Atlético. Lopetegui pudo ver como con Morata y Diego Costa la defensa de cinco no dio abasto y está por ver si ello, por extrapolación y aunque sea improbable, le lleva a colocar una pareja de arietes en el Villamarín. Si piensa que Rubi jugará como en el Bernabéu, claro, porque el cambio de táctica le sirvió al catalán para fortalecer su sistema zaguero, pero mañana no le vale con contener, tiene que arriesgar arriba. ¿Tanto como Simeone? Por otra parte, si su colega coloca un solo delantero en punta le van a sobrar efectivos atrás, que le vendrían bien en la media o delante. Pero jugársela con zaga de cuatro sería volver a una pizarra con demasiados desconchones.

Es de esperar que el otro enfrentamiento, el de la grada, tenga un único ganador, la ciudad. Ser cafre sólo está de moda ya en el noreste.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla