Lorenzo Serra Ferrer y Quique Setién, en la concentración del Betis en Montecastillo (Paco Martín)
Lorenzo Serra Ferrer y Quique Setién, en la concentración del Betis en Montecastillo (Paco Martín)

Más calidad atrás para compensar la vocación ofensiva

Quique Setién tiene la tarea de recuperar a Sidnei, un central bien dotado para la anticipación y el juego aéreo, al que penalizó la mediocridad del Deportivo
Por  10:56 h.

Comprobar lo que funciona y determinar lo que falta es uno de los objetivos de las pretemporadas de los equipos, aunque meses antes se establecieran las necesidades de los mismos. Puede suceder que en el curso del rodaje, el entrenador observe que alguno de los que fueron a hacer grupo rinde de forma notable para integrarlo de manera definitiva en él y al susurrárselo al director deportivo este grite “eureka”: lo que pensaba gastarse en dos o tres hombres puede dedicarlo a firmar jugadores de caché superior para otras demarcaciones. Le sucedió al Betis la pasada temporada. Setién vio en Narváez, Junior y Loren (Fabián
ya había pasado los tests en el Elche) una veta aurífera que explotar y Serra pudo centrarse en reforzar otros puestos.

Esta temporada, aunque se sigue explorando a fondo, no parece que haya zonas tan prometedoras donde escarbar como las del verano del 17, pero a cambio, como antes se ha empleado el dinero con cautela, Serra tiene liquidez para ir tapando grietas y doblando puestos en una plantilla ya de por sí potente.

El último en llegar ha sido Sidnei Rechel, un tipo que en las últimas temporadas se hizo un gran nombre en el Deportivo de la Coruña, aún cuando en la pasada no brillara a su nivel. La mediocridad del resto lo arrastró como aluvión de riada a Segunda. Setién recuperará a este central bien dotado para la anticipación y el juego aéreo, que no se complica nada la salida del balón.

El ábaco instalado en las oficinas del Villamarín tiene aún cuentas pendientes de trasladarse al alambre de los refuerzos confirmados. Se da por cierto que a Serra le gustaría contar con un lateral derecho más (se habla de Martín Montoya, que también podría jugar en la izquierda), con otro mediocentro y, de irse Sanabria, con un nuevo delantero. A los técnicos no les preocupa tanto el potencial de arriba (en esta pretemporada nada menos que 8 jugadores han visto ya gol) como cierta fragilidad atrás (9 goles encajados), derivada del perfil de los jugadores más adelantados. Conforme más calidad haya atrás, menos se sufrirá la falta de una contención firme arriba.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla