Setién, en un entrenamiento del Betis (Juan José Úbeda)
Setién, en un entrenamiento del Betis (Juan José Úbeda)

Mejorar el plan A, para añadir victorias al orgullo

El Valladolid, rival del Betis el domingo, tiene los mismos puntos, dos goles más y los mismos en contra en la clasificación y llega enrachado
Por  12:14 h.

Acaba el parón liguero, como pasó por el césped del Benito Villamarín, que no por la grada, el “ciclón Kane”, tan devastador que arrasó en 45 minutos a la selección de Luis Enrique. A la vista de lo ocurrido, el personal bético, y hasta el que no lo era, echó de menos a los dos integrantes de su equipo que estaban en el banquillo. A Bartra, añorado por los despropósitos de Sergio Ramos y Nacho, y a Pau, alternativa a un De Gea que las ve pero no las huele, fruto de la degeneración imparable del sentido olfativo que le aqueja desde hace meses.

La derrota contra los ingleses vino a derramar dudas sobre el toque y el retoque, en pleno debate acerca de la supuesta mayor rentabilidad del juego directo sobre la posesión, tanto en la Liga como en el mundo. Algo
imposible de ser pasado por un cedazo empírico porque el arriolismo político y el fanatismo futbolístico ya han demostrado que un mismo dato puede ser defendido y atacado igual de convincentemente según convenga. Curioso, se recrudecía la polémica en un predio poco dado a ese debate.

De haber sido preguntado Quique Setién sobre la idoneidad de que la selección tuviese un plan B, habría contestado lo mismo que responde sobre su Betis: “el plan B es mejorar el A”. Fue lo que hizo Luis Enrique en el segundo tiempo, secundando su razonamiento. La vuelta de la Liga al final de la Palmera va permitir testar de nuevo ambas filosofías, tal como ocurriera en la última jornada cuando el cuadro bético visitó el Wanda Metropolitano. Allí Setién se sintió orgulloso de la capacidad de los suyos en esconder el balón ante un cuadro tan apegado al juego físico como el de Simeone, pero frente al sorprendente Valladolid de Ronaldo y Sergio González se espera mucho más que un pecho henchido de orgullo.

No es a priori un paseo lo que les espera a los verdiblancos el domingo. El rival tiene los mismos puntos, dos goles más y los mismos en contra en la clasificación, llega enrachado, a Setién no se le dan bien los retornos y el encargado del arbitraje será Alberola Rojas, una especie de Conan manchego de naturaleza impredecible. Y el VAR, no digamos.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla