Inui, posando con la camiseta del Betis durante su presentación (foto: AFP / Kazuhiro Nogi)
Inui, posando con la camiseta del Betis durante su presentación (foto: AFP / Kazuhiro Nogi)

Nueve “sevillanos” en el Mundial y gana el malaje

Nzonzi se proclamó campeón del mundo tras comunicar al club en mitad del Mundial que quiere irse, mientras la estrella en verdiblanco fue Inui
Por  11:21 h.

Se acabó el Mundial y nos dejó huérfanos de fútbol por poco tiempo, que ya nos acogen los amistosos de nuestros equipos hasta que nos adopte la Liga de Javier Tebas y la Federación de Luis Rubiales, los «Lady Trameine» que junto a las hermanastras Drizella y Anastasia -averigüen quienes los encarnan- hacen la vida imposible a los Cenicientos del fútbol español. Ganó Francia porque ganó seis partidos, empató uno, marcó catorce goles y encajó sólo seis, aunque algunos quieran hacer creer que fue el VAR del presidente Infantino el culpable de que se impusiera a Croacia. Nuestro corazón se quedó con los balcánicos, más desde que conocimos a Kolina, su presidenta, quien abrazó y lloró bajo la lluvia.

Nueve jugadores «sevillanos» se dieron cita en Rusia 18 y el gran triunfador fue el único que no quiere serlo, que ya es rizar el rizo del malajismo. En la fase previa, la de grupos, se nos descabalgó un Joel Campbell que escogió el Betis para recuperarse de su lesión y llegar como una rosa al Mundial; se agostó sin deslumbrar. Al contrario que ocurrió con Guardado e Inui. El japonés comparecía en calidad de nuevo jugador bético y fue una de las estrellas del campeonato pese a que en octavos se tuvo que volver a Tokio, donde le faltó tiempo para posar con la verdiblanca en un acto multitudinario. De Guardado supimos algo menos, pero nos llegó mucho con la imagen de su hijo con las estrellas aztecas vestido de riguroso blanquiverde, nada de verde y más verde, como amenaza la equipación de este año.

En el Sevilla hubo coincidencia casi general en ir cayendo por el precipicio de octavos. Banega sufrió el enésimo ataque de locura de Sampaoli y lució menos que Mercado en una Argentina de pena. Layún, rojiblanco por sus cinco meses en Nervión, brilló más de verde y jugando cerca del área rival con México, mientras Muriel fue más Muriel con ColombiaKjaer reivindicó su calidad con la sorprendente Dinamarca, eliminada por Croacia. Nzonzi fue campeón del mundo, pero eso no alegró a nadie por Eduardo Dato y resultó indiferente por la Palmera. En mitad del Mundial le dijo al club que se quiere ir. Todo dependerá de la tela que paguen por él. Tricolor o en blanco y negro.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla