Raúl, junto a Rodri, Calderón, Abreu y Robert durante un paseo por Washington (Foto: Real Betis)
Raúl, junto a Rodri, Calderón, Abreu y Robert durante un paseo por Washington (Foto: Real Betis)

Poca ojana y mucha ohana con la cantera bética

Los jóvenes concentrados en Montecastillo tienen la certeza de que si convencen al entrenador, ascender a la primera plantilla no es una quimera
Por  18:06 h.

Tradicionalmente, las canteras futbolísticas han sido terreno propicio para el cultivo de la ojana, esa fórmula andaluza que se asienta en el hablar mucho y con poco contenido, siendo este por lo general sinuosamente cobístico (de coba y ulterior escoba por vacuo). A dirigentes y aficionados se les llenan las bocas cuando hablan de ellas, pero si la abrieran un poco saldrían despedidos los aspirantes a jugar en la élite como las migajas de pan en boca llena. Y sin embargo hay clubes y aficiones que pueden hablar de sus potreros sin ojanas. Cumplen con lo que prometen: cuidarla y darle oportunidades. El Real Betis Balompié, por ejemplo.

Publicábamos estos días que en la concentración de Montescastillo había nada menos que un 40 por ciento de jugadores de la fábrica de los Bermejales. Tres de ellos (Joaquín, Loren y Francis) con plaza en el primer plantel y los restantes buscando que la mirada exigente de Rubi se convierta en cómplice al término del stage de pretemporada. Muchos de ellos saben que están ahí porque faltan por incorporarse los internacionales y los nuevos fichajes, pero tienen la certeza de que si dan lo mejor de sí mismos y convencen al entrenador, ascender a la primera plantilla no es una quimera.

No lo fue para Ceballos, ni para Fabián, ni para los fijos en el plantel nombrados anteriormente, a los que hay que añadir a Junior. El Betis de Haro, de Catalán, de Serra y de Setién tuvo como norte de su brújula que no hubiera canterano descollante sin ser probado. Nadie desde sus llegadas puede quejarse de la falta de oportunidades. Si no se quedaron en la plantilla es porque no superaron las duras pruebas de calidad. Esa apuesta por la cantera, reforzada por una buena gestión a la hora de fidelizarla, impidiendo la fuga de jugadores sin dejar nada al club, como antaño, ya ha dado resultados estupendos.

En lo deportivo y en lo económico, y en lo último con una doble vertiente: el ingreso de cantidades notables de dinero a los que no hay que descontar gasto de adquisición alguno y posibilidad de adquirir futbolistas de gran nivel con el dinero ahorrado al ocupar plazas de titulares con gente de la casa. Ohana en hawaiano es familia. Nada como ella.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla