Los jugadores del Betis celebran un gol ante el Barcelona (Reuters)
Los jugadores del Betis celebran un gol ante el Barcelona (Reuters)

Muy poco tiki y mucho taka en el Nou Camp

A partir de las seis de la tarde más verdiblanca en mucho tiempo, los detractores de Setién hibernaron y su aura brilló con más intensidad que nunca
Por  9:36 h.
Necesitaba Quique Setién un triunfo como el del domingo en el Nou Camp. Lo necesitaba el cántabro y el Betis, el primero tras una semana malaje por esa mal entendida, y peor explicada, arenga a Bartra y el segundo porque la clasificación no sabe de sensaciones sino de puntos y estos no le sobraban al equipo. Nadie le va a recordar ya al técnico lo que algunos coligieron interesadamente como un desprecio al club. A partir de las seis de la tarde más verdiblanca en mucho tiempo, sus detractores hibernaron hasta mejor oportunidad y su aura de reverenciador del buen fútbol brilló con más intensidad que nunca. ¡Si hasta Busquets, icono de la cosa, se lo dejó plasmado en su camiseta!
El fútbol exhibido por el Real Betis en la sede social de quien mejor lo ha fabricado en el mundo en las últimas tres décadas fue memorable. No recuerdo en cuarenta años largos viendo profesionalmente balompié un primer tiempo bético con tanto poderío ofensivo como ante la escuadra de Ernesto Valverde, laminada cada vez que se estiraba. Nadie debe engañarse, y tampoco lo hará Quique Setién: el Betis del Nou Camp no fue el que hemos visto durante la temporada hasta la ida europea contra el Milan o un tiempo ante el Celta, sino otro mucho más ambicioso que usó la posesión del balón a modo de ballesta para proyectarlo una y otra vez sobre el portal de Ter Stegen.
Vean el primer tiempo repetido. Siete oportunidades de gol de las de verdad, no de ojana, siete. Cinco de ellas creadas con contragolpes -balones largos de Pau y Sidney, maravillosos pases en profundidad de William Carvalho a Junior-, una tras saque de banda al costado del área rival y otra, acabada con tiro desviado de Loren, fruto, esta vez sí, de jugada elaborada. Hubo muy poco tiki, y el que se vio fue de lo más inteligente para aplacar a un Barcelona aspirante a la remontada, y mucho taka del Betis en terreno azulgrana.
El mejor fue ese portugués que se exhibió en la pretemporada y que desapareció después. Menudo recital de Carvalho. Sin mirar una vez atrás o al lado y sin dejar de buscar espacios para ofrecerse a los compañeros. Colosal su partido. Bienvenido sea al reino de Setién.
Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla