Rubi, durante un partido del Betis (Foto: J.J. ÚBEDA)
Rubi, durante un partido del Betis (Foto: J.J. ÚBEDA)

Mañana, almuerzo y cena pueden esperar

A las dos de la tarde, en Anoeta, Rubi deberá decidirse entre Javi García y Bartra; a las nueve de la noche, en Nervión, rival azulgrana, pero sucedáneo
Por  10:02 h.

Debería hablar del problema suscitado con el llamado clásico, el clásico sometimiento del fútbol español a los intereses del Barcelona y del Real Madrid, pero como me importa un cara… col la fecha en la que lo pongan y los incidentes que se aventuran, que para eso los alienta el club catalán con su apuesta separatista, y Guardiola y Xavi con su desvergüenza catarí, pues hablaremos de lo que sí nos interesa, el regreso a la actividad liguera del Sevilla y del Betis. Ambos juegan el domingo, pero no en sesión continua.

Los primeros en saltar al césped serán los verdiblancos. La hora, las dos de la tarde, es para estar sentado en cualquier restaurante del Casco Viejo donostiarra, con un buen cogote de merluza o un chuletón por delante, y no en Anoeta. Acuden los de Rubi a la cita en el hoy por hoy difícil campo realista con dudas. En su comportamiento como grupo y en cuanto a los nombres que deberán figurar en el centro del campo, donde se ha detectado la falla en la que nacen sus problemas defensivos. El técnico deberá decidirse entre Javi García, que nunca ha sido una solución, o Bartra, que está sin testar, para sustituir a William Carvalho, ausente de larga duración. Frente a frente estarán dos de los más brillantes manijeros de la Liga hasta el momento: el noruego Odegaard y el francés Fekir.

El cierre de la jornada tendrá como escenario el Ramón Sánchez-Pizjuán. Soplará el Levante a las nueve de la noche por Nervión. Al personal le gustaría que desmelenara a Dabbur, bigoleador con Israel y ninguneado por Lopetegui, pero lo normal es que repita De Jong, que lo hizo todo bien en Barcelona menos lo más importante: marcar. Lo trascendente, de cualquier forma, no será quién juegue sino que el equipo sea capaz de generar tantas ocasiones de gol como aquel día y no tenga esos momentáneos lapsus de concentración atrás que resquebrajan su habitual solidez. El técnico sevillista ha advertido que el rival es más fuerte fuera de casa que a favor de público. Que le den las estadísticas de esta temporada y no los recortes de pasadas: los valencianos han perdido tres partidos de cuatro en sus desplazamientos. Y viste de azulgrana, sí, pero es sucedáneo.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla