Lorenzo Serra Ferrer posa para ABC en el palco del estadio Benito Villamarín (Foto: J. J. Úbeda)
Lorenzo Serra Ferrer posa para ABC en el palco del estadio Benito Villamarín (Foto: J. J. Úbeda)

A Serra Ferrer le sobra tiempo y le falta liquidez

De no ser impaciente depende que con el dinero destinado a tres fichajes se puedan conseguir al final cuatro, que al menos serán siete
Por  10:57 h.

Ahora que Joaquín Sánchez se nos ha convertido en pulpo vidente y por extensión en animal de compañía de todos los españoles, dicho esto con todos los respetos a los múltiples tentáculos del portuense, acaso debería preguntársele, en algunos de los días de asueto de la selección en que no será necesario visitar el pulporáculo, cuándo Lorenzo Serra Ferrer tendrá un presupuesto rubricado por Ángel Haro para llevar a cabo sus planes de modernización del plantel, versión 2.0. En concreto, el gaditano, que en su calidad de showman lleva camino de robarle de nuevo el corazón a España entera, después de hacerlo con su fútbol, debería reconfortar a los aficionados adivinando qué pasará con Fabián.

Digo reconfortar y digo bien, porque ocurra lo que ocurra con el de Los Palacios y Villafranca, se marche o reste, el bético exhibirá una ancha sonrisa. Más, y en sintonía con Serra Ferrer, me atrevería decir, si llega alguien con la cláusula de rescisión en billetes de quinientos, sesenta mil para que no tenga usted que usar la calculadora, que permita al balear firmar lo deseado, con seguridad mucho y bueno. Tanto como caro, al rebufo de los tiempos y las nuevas ambiciones al final de la Palmera.

Ha sido inteligente, mucho, Serra al cerrar antes del final de temporada a jugadores que acababan contrato y que, aun con prima fichaje de por medio, prorrateada por los años de compromiso, se ponían en números. Ahora, tal como le ocurriera en el mercado de invierno, en que las arcas del club andaban al límite, debe esperar a tener liquidez para optar a sus primeras opciones, tipos a los que no sólo habrá que ofrecerles un salario en consonancia con su caché sino también pagar por ellos cantidades que en algún caso exhibirían ocho cifras.

El problema es que, rara vez, compradores y vendedores tienen interés en cerrar rápido las operaciones. Unos porque esperan conseguir más por su jugador, otros porque intuyen que su valor descenderá en unas semanas. Y de no ser impaciente depende que con el dinero destinado a tres se puedan conseguir al final cuatro, que con Pau López, Inui y Canales serían siete, básicamente lo imprescindible a incorporar para dar otro salto de calidad.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla