Setién, durante el encuentro jugado en el campo del Leganés (Foto: EFE)
Setién, durante el encuentro jugado en el campo del Leganés (Foto: EFE)

A Setién lo quieren sincero, pero no mucho

El cántabro sólo ha reiterado lo dicho durante la temporada: los problemas del Betis en los años europeos y la dificultad de hacer dos equipos competitivos
Por  10:13 h.

El mundo del fútbol es pródigo en personajes que a la hora de manifestarse no salen de lugares comunes, frases hechas, latiguillos estereotipados, clichés rancios o mentiras de mercadillo. Algunos, porque su formación, interrumpida de manera abrupta al comienzo de la adolescencia, no da para más. Otros, porque, aún con educación suficiente, no gozan del don de la palabra. La mayoría, por no verse envuelto en polémicas. A todos ellos los criticamos por incultos, parcos, hipócritas o vende humos. Los queremos sinceros, pero cuando surge uno en nuestro entorno que dice lo que piensa, en vez de agradecer su sinceridad y analizar lo dicho sin prejuicios, le endiñamos de lo lindo.

Quique Setién, en vísperas de que Fabián atracase en Nápoles con su crucero de todo incluido, incluso ficha de dos millones y medio de euros netos por temporada, habló del canterano, pero también de su Betis, ese que le tiene con las carnes abiertas, no sólo por una historia que avisa de lo mal que lo pasa en Liga las temporadas en que juega en Europa o lo complicado de hacer dos equipos competentes para luchar en las tres competiciones a buen nivel, sino también, aunque no lo diga, por la incertidumbre que le provoca a nivel profesional y personal ser neófito en la experiencia continental. Nada de lo que dijo es nuevo, sino una repetición de lo que manifestara en la recta final de la temporada pasada.

Se ha criticado al entrenador bético aduciendo que quita ilusión a los aficionados, que sus palabras huelen a árnica antes de saber siquiera si habrá golpe, que manda un mensaje de desconfianza en la base del plantel actual, que…

Las reflexiones del cántabro merecen ser defendidas, por sinceras, aunque debatibles, en un ecosistema como el futbolístico en el que abunda la falsedad. Sólo me quedan dos dudas razonables: sí lo reiterado por el cántabro no supone un recordatorio a Lorenzo Serra Ferrer de que si se la tiene que jugar le gustaría hacerlo con el perfil del jugadores que desea y si el runrún que lo sitúa como candidato al cargo de seleccionador nacional pasado el Mundial no debió tener ya una respuesta contundente de su parte.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla