Betis: decepción, reconocimiento y ambición

Se puede alabar el cambio experimentado desde la temporada pasada y también se puede decir sin tapujos que ha habido fallos tanto en la planificación como por parte de Quique Setién
Por  13:31 h.

Una semana maldita. Para olvidar. Del fracaso en la Europa League, a la decepción en la Copa del Rey. No hay que taparlo. El Betis estaba obligado a pasar contra el Stade Rennais y, ante el Valencia, por cómo se puso la eliminatoria en la ida, debió hacer más. En siete días la temporada más ilusionante desde hacía más de diez años se ha quedado en pobre. Al menos, en lo que se refiere al día después de lo ocurrido en Mestalla. Pero le toca levantarse.

Y es que este Betis ha provocado muchas cosas. Y es justo decirlas todas. Gusten unas más y otras, menos. Por empezar por lo más reciente. Evidentemente, la eliminación es la Copa es una decepción. No pasa nada por decirlo. Todo lo contrario, demuestra que se esperaba más, que casi todos ven capacitados a los de Heliópolis para luchar por cosas importantes. Cuando salió la bola del Valencia en el sorteo todo el mundo supo que la igualdad iba a ser la nota predominante, pero el 2-1 con el que se estaba llegando al final de la ida era oro. Incomprensiblemente, los verdiblancos se lanzaron a por el 3-1, pero lo que llegó fue 2-2 que comenzó a sonar a derrota y eliminación.

Reconocimiento, por supuesto también. Este equipo que hace año y medio deambulaba por LaLiga con más pinta de Segunda que de Primera es otro. Uno radicalmente opuesto. Por plantilla, por idea, por objetivos. Se agradece y mucho el cambio que ha experimentado el Betis. Lorenzo Serra Ferrer llegó para un proyecto de tres años y no escondió que quería volver a Europa y, por qué no, optar a levantar un título. Lo primero lo logró en la campaña pasada y de lo segundo se ha quedado a un paso en la actual. Club, director deportivo, Setién y jugadores tienen la culpa (positiva) de ello.

Y ambición, eso no debe desaparecer nunca. Que me perdonen los que lo intentan tapar todo con el pasado y con el manquepierda. Evidentemente, hay que saber que el Betis no hace mucho pudo incluso desaparecer y, por supuesto, es digno de elogio cómo el aficionado no abandona nunca a los suyos pase lo que pase. Pero una cosa es esa y otra es que se utilice como excusa. Sí, el Betis hace dos temporadas parecía que iba a bajar, falló con los entrenadores y tenía una plantilla muy pobre. Por ser más claro: era un desastre. Pero desde hace año y medio no lo es, por eso creo que ese “no pasa nada” hace más daño que ayuda. Porque claro que pasa, el Betis ha crecido y no se puede conformar con no seguir haciéndolo porque históricamente no lo haya hecho. Creo que ya es hora, visto que ha llegado gente preparada en todas las áreas, para dar ese salto y abandonar el papel de “pobrecito”. Se puede alabar el cambio experimentado desde la temporada pasada, consiguiendo entrar en Europa y luchando por entrar en una final catorce años después, y también se puede decir sin tapujos que ha habido fallos tanto en la planificación como por parte de Quique Setién. Es más, estoy convencido de que los propios protagonistas lo saben. Y así, desde la autocrítica, desde la autoexigencia, desde la ambición, el Betis seguirá creciendo. Se seguirá acercando a su afición. Y ahora unos y otros, club y seguidores, están obligados a no bajar los brazos y a no comenzar con guerras que no ayudan. Ya habrá tiempo al final de la temporada para ver qué pasa con los que hayan acertado y con los que se hayan equivocado, pero toda la atención de los verdiblancos debe estar en entrar en Europa. No hacerlo significaría un varapalo muy importante en lo económico y en lo deportivo (se irían muchos jugadores). Y puestos a ser optimistas, ¿por qué no puede ser este Betis cuarto? A por ello.

Ramón Román

Ramón Román

Redactor Jefe de Deportes de ABC de Sevilla
Ramón Román
@jmtc13 Se puede contestar con más respeto y, sobre todo, con más coherencia. Si no he visto jugar, más allá de alg… https://t.co/sFMABSfdBI - 9 horas ago