Haro y Catalán
Haro y Catalán

El éxito de Haro y Catalán

Para acabar con la mediocridad, para pasar página del loperismo más rancio
Por  9:17 h.

En el fútbol está todo inventado. O añadamos el casi, por si tienes la suerte de que te aparezca un Messi, algo similar a jugar a las cartas y tener una mano con varios comodines. Pero como eso no suele ocurrir, lo mejor es ir al 4-4-2, nunca mejor dicho. Para que las cosas vayan bien en este mundillo es fundamental tener a gente capacitada, a gente preparada, en definitiva, a gente de fútbol. Y si, encima, hablamos de una entidad con una idiosincrasia especial, como ocurre con el Betis, nunca está de más cierta dosis de beticismo y de conocimiento del club. Así, ante la falta de todo esto, era normal que las cosas no fueran bien en Heliópolis. O, al menos, que no funcionaran en lo realmente importante: en lo deportivo. Es innegable que, desde que llegaron Ángel Haro y José Miguel López Catalán,  se pusieron las bases para cambiar. Para acabar con la mediocridad. Para pasar página del loperismo más rancio. Los dos fueron ambiciosos y presentaron el famoso decálogo de la junta de accionistas de septiembre de 2015, comenzando, tras su victoria, a dar pasos para cumplir con dichos puntos. Pero erraron. Mucho. Y, sobre todo, en lo más importante. Dieron pasos válidos, como en la creación de los medios oficiales o en la potenciación de ciertas secciones y áreas. Y acertaron de pleno en la construcción del Gol Sur y en el sprint final del acuerdo con Manuel Ruiz de Lopera para intentar llegar a la ansiada paz social. Pero continuaron fallando en lo fundamental de un club de fútbol: que entrara la pelotita. Por lo tanto, hubo críticas. Muchas. Y, en mi opinión, justificadas. No había ninguna campaña orquestada, simplemente el análisis de unas cosas mal hechas. Por eso era indefendible todo aquello. Y el ejemplo más claro es lo que ha ocurrido en la actualidad.

De las críticas se ha pasado a los halagos. De la tristeza, a la alegría. De la mediocridad, a la ambición. Ya no se mira hacia abajo, todo lo contrario, se prepara una temporada en Europa. Y con argumentos. E, igual que Haro y Catalán eran el centro de las críticas antes, ahora hay que reconocerles su “culpa” para bien. Si eran los culpables de contratar y de destituir a varios entrenadores y directores deportivos incapacitados, ahora también son los artífices de contar con Lorenzo Serra Ferrer y con Quique Setién. Si en el pasado se les achacaba, y con razón, fichar a jugadores que hasta tendrían difícil jugar en Segunda, ahora también deben ser protagonistas a la hora de hablar de Guardado o Bartra. Es lo justo. Tampoco tiene defensa el negarles lo bueno que han hecho. La pelotita entra y, aunque en el ranking de “merecimientos” muchos piensen, entre los que me incluyo, que Serra es la piedra angular de todo esto, es indudable que Haro y Catalán también tienen una cuota de responsabilidad importante. Y por eso ahora, desde la tranquilidad de las cosas bien hechas, toca seguir creciendo. Toca hacer autocrítica para aumentar la ambición y para acabar con algunos errores (incluso fracasos, como el baloncesto), porque, como es lógico, no todo es perfecto. El Betis va en buena línea, recupera la buena senda y se acerca al nivel de su afición. Pero que el reciente éxito de Haro y Catalán no les haga relajarse. Si muchos pensaban que era inadmisible lo de antes porque el Betis estaba capacitado para pelear por Europa, como se ha demostrado en esta temporada, ahora queda lo más importante: mantenerse. Y, por qué no, seguir creciendo para mirar a cotas más altas. Paso a paso. Ojalá sea así.

Ramón Román

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Redactor Jefe de Deportes de ABC de Sevilla
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