Setién celebra con sus jugadores el pase a Europa
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El día de los béticos

Haro, Catalán, Serra Ferrer, Setién y la plantilla son los nombres propios de un éxito enorme
Por  11:08 h.

Todavía no es momento para hacer balances. No. Al Betis le queda mucho por decir en esta temporada, se lo ha ganado a pulso porque todavía puede conseguir más de lo que ya ha logrado. Ya habrá tiempo para poner notas (altas, por supuesto) y para repartir méritos entre todos (directiva, dirección deportiva, entrenador y jugadores), pero hoy es día para acodarse de los que siempre están, de los que nunca fallan. Hoy es el día de la afición, de los béticos. Haro, Catalán, Serra Ferrer, Setién y la plantilla son los nombres propios de un éxito enorme, de una meta que ni siquiera estaba fijada y que ahora, encima, parece insuficiente por la ambición que reina en la entidad. Europa era tabú al principio de la temporada después de años y años de varapalos, y ahora es una realidad. Y ganada a pulso. Pero como el Betis todavía puede asegurar la sexta plaza, la quinta, ganar un derbi y quedar por encima del eterno rival, sería precipitado evaluar lo hecho porque, posiblemente, en unas semanas habría que elevar la nota. Me detengo, por tanto, en la masa social verdiblanca. En el bastión del Real Betis Balompié.

Es día para acordarse de los que ayer lloraban de alegría. De los niños que saltaron al césped con banderas en los instantes previos al partido y volvieron emocionados a abrazarse con sus familiares, esos que les inculcaron nada más nacer una religión inexplicable, una fe indestructible. Niños que han visto perder mucho más que ganar y que en ningún momento han dudado en levantarse tras una dura derrota y colocarse su camiseta verdiblanca para ir al colegio con la cabeza bien alta, por muy tocado que tuvieran su orgullo. Es momento para pensar en esos abuelos que ayer respiraron tranquilos porque, después de muchos años, disfrutaron con su equipo. Y lo que es más importante, vieron disfrutar a sus hijos y a sus nietos y pensaron “no me equivoqué”. Imposible no acordarse de esos béticos que aguantaron la vergüenza de los 25 puntos y lo primero que hicieron fue superar en Segunda los abonados de Primera. Del socio número uno al 54.000. De los del Cuarto Anillo. De los que lloraron de impotencia en Ponferrada, por ejemplo. De los que no hincaron la rodilla tras humillaciones en Nervión ni tras varapalos históricos. Es día para pensar en esos que estuvieron en Stamford Bridge y Anfield y no han parado de empujar, cada uno a su manera, para acercar al equipo a retos similares. Para acordarse de los ambiciosos, de los que siempre han creído que el Betis debe estar en Europa.

Y también de los más conformistas, por no abandonar a los suyos ni cuando éstos se arrastraban. De los que no miran quién manda, quién entrena ni quién juega; simplemente están ahí porque saben que tienen que estar. Día para los béticos de Cataluña y medio mundo que nunca, absolutamente nunca, dejan solo a su equipo. Juegue donde juegue, llegando incluso a parecer que lo hace en casa cuando lo hace como visitante. Es momento de citar a los del Villamarín, a los que cada (desgraciadamente) lunes han ayudado a superar los 50.000 espectadores para convertir Heliópolis, después de muchos años, en un fortín. A los que empujan jornada sí y jornada también. A los que ayer “pitaban” con nervios a Pedro para que sacara en la jugada del gol como diciendo “señores, no os relajéis ahora que lo estamos tocando con la punta de los dedos”. Día para los que hacen beticismo a su manera allá donde vayan y para los que ayudan al Betis como pueden y de forma desinteresada. Son horas para pensar en todos esos que ayer, a las 22.45, explotaron de alegría en Gol Sur, Gol Norte, Fondo, Preferencia y Voladizo. Gritaron en Sevilla, Madrid, Qatar y Santiago de Chile. Y en los que colapsaron los grupos de Whatsapp. Es día para que todos ellos disfruten. Quizás para muchos, para los que lo ven desde fuera, pueda parecer exagerada la alegría y la celebración de los aficionados verdiblancos. Pero ellos, que han visto de cerca cómo su equipo caía hasta arrastrarse y tocaba fondo, tienen derecho a sonreír. La ilusión ha vuelto a Heliópolis. Y lo que es mejor, parece que para quedarse. Ese es el objetivo ahora, que no sea transitoria. Enhorabuena a los béticos, ya les tocaba.

Ramón Román

Ramón Román

Redactor Jefe de Deportes de ABC de Sevilla
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