Atlético-Real MadridEl VAR descompone al Atlético

El penalti a Vinicius y el gol anulado a Morata genera la duda. Bale hizo un corte de mangas a la grada

Resumen y goles del Atlético 1-3 Real Madrid

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El Wanda se transforma de repente en un Calderón moderno, espaciosa estancia de formidable acústica en el que resuenan como truenos los pitos a Courtois durante el calentamiento. Un mosaico de banderas rojas y blancas saluda a los jugadores al son de ACDC, el grupo de cabecera del Mono Burgos, imponente el ambientazo en el estadio cinco estrellas. La gente canta el himno del Atlético a capella, mientras la grada lindante con la M40 se despliega una pancarta con el lema «Madrid, castiza y rojiblanca».

A Courtois le lanzan ratas de peluche cuando se acerca a la portería donde habitan los radicales. Ramos ha decidido cambiar de campo para alterar los hábitos del Atlético. La bronca al portero es estruendosa cada vez que participa en el juego, volcánico el público unánime en el pitada.

«Salta, salta, salta, pequeño canguro y a los madridistas que les den... », atrona el estadio contra el portero belga por aquella celebración en el balcón del Ayuntamiento.

El público no se viene abajo con la chilena a gol de Casemiro y vuelve a inyectar ánimo a los suyos. «Jamás, jamás, te dejará esta hinchada, que en las buenas y en las malas...».

A partir de ese momento protagoniza el VAR, el controvertido sistema que, ya se ha demostrado, nunca acabará con la polémica. Al fútbol no le interesa. El fútbol es eso: polémica desde el uso del corazón. El árbitro Estrada Fernández concede gol a Griezmann después de conciliábulo del VAR. Y también decreta penalti de Giménez, demasiado vehemente e inocente, a Vinicius, un rayo por su banda. Parece fuera, pero también lo arrastra dentro del área con sus piernas.

Morata, el otro nombre de la previa, se pasa la primera mitad ganándose el pan, fajador incansable que hace valer su carrocería frente a defensas más pequeños, como Carvajal. No hay ningún reproche para Morata de parte de la grada del Wanda.

El encuentro derivó en una consulta. Del árbitro a la sala de VAR. Y en esta fase salió perjudicado el Atlético. Si había fuera de juego en el fabuloso gol de Morata (pinchó el balón y elevó en vaselina sobre Courtois) fue por un cuarto de rodilla. Parecía al menos dudoso, pero el árbitro lo anuló.

En plena histeria del VAR, el árbitro también esperó al dictamen del vídeo en un presunto derribo a Morata, que no dio la sensación de ser penalti. El partido acabó con el gol de Bale y un corte de mangas a la grada, la expulsión de Thomas por doble tarjeta y el grito de «Así, así, así gana el Madrid».