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Atlético

La nueva zaga convence lejos de los focos

Los cuatro fichajes de la zaga no estás acaparando tantos elogios, pero están dejando muy buenas sensaciones

MadridActualizado:

No hay dudas de quién está siendo el protagonista de la pretemporada del Atlético. Un chaval de 19 años se ha convertido en el centro de todas las miradas. Su reto era complicado. Joao Félix aterrizó en el Metropolitano para suplir a Griezmann, máximo goleador y asistente de las últimas temporadas. Su irrupción ha desatado la locura y ha dejado en un segundo plano otro de los desafíos que se tenían este verano: la reconstrucción de la defensa. Las salidas de Filipe, Lucas, Godín y Juanfran dejaron huérfana a la zaga. Tocaba, por tanto, rehacer el muro que había conseguido ser el menos penetrado en las últimas cuatro Ligas. Ahí estaba la clave: el Atlético de Simeone se hace grande desde atrás, y pese a la dificultad, los nuevos están cumpliendo con nota.

Cuatro nombres son los encargados de hacer olvidar a la antigua guardia: Lodi, Hermoso, Felipe y Trippier. Giménez es el heredero de su compatriota «El Faraón» y busca ahora una pareja de baile en el centro. Su presencia en el once, siempre que no le castiguen las lesiones, parece segura. Durante su ausencia en la pretemporada, con motivo de la disputa de la Copa América, los nuevos han convencido al cuerpo técnico y a la afición. Al otro lado del Atlántico se ha presentado el cuarteto entrante en la orquesta de Simeone.

Defensa y ataque

El Atlético ha encontrado dos balas para los laterales que tienen, además, una desarrollada habilidad para surtir de centros a los delanteros. El sistema ensayado por Simeone, con dos puntas, tiene mucho que ver con aprovechar esta virtud. Lodi llegó de Brasil con la etiqueta de «mejor lateral izquierdo de su país», tal y como le bautizó Filipe en su despedida. Sus 21 años le aseguran un futuro prometedor y Simeone tratará de hacer realidad las expectativas en torno a él. En la derecha está Trippier, procedente del Tottenham finalista de la Champions. Sus esfuerzos por aclimatarse a España -estudia diez horas de español a la semana- y por empaparse del «cholismo» no pueden ser mejor carta de presentación.

En el centro, juventud y experiencia. Después de un largo tira y afloja con el Espanyol, Hermoso terminó vistiendo de rojiblanco. Hasta el momento ha cuajado grandes actuaciones y se postula como pareja de Giménez. Felipe no se queda atrás. La torre brasileña ha mostrado sus mejores virtudes tanto en defensa como en ataque. Siempre bien posicionado, resuelve con solvencia las intentonas rivales y es un peligro constante a balón parado. De hecho, ya sabe lo que es marcar con el Atlético y su cuenta goleadora podría ser incluso mayor. Resulta inevitable la comparación con Miranda, uno de los últimos defensas-delanteros a las órdenes de Simeone. «Miranda mi espejo», reconoció en su presentación.

El éxito en los primeros compases de esta defensa puede estar en apostar por lo que ya había funcionado. Los perfiles de los nuevos son equiparables a los que se fueron. Las subidas por la izquierda de Lodi recuerdan a las de Filipe que tanta gloria dieron al Vicente Calderón y al Metropolitano después. Hermoso es un central zurdo con una cuidada salida de balón que se caracteriza, además, por poder jugar de lateral, como pasaba con Lucas. La seguridad que ofrece Felipe por arriba y en lo táctico siguen la estela de Godín. Ambos son a su vez líderes de la zaga. Finalmente, el Atlético ha encontrado en Inglaterra al heredero de Juanfran. Con la capacidad para incorporarse al ataque de Trippier, el equipo no echará de menos al español, que optó por buscar nuevos retos en el extranjero.

Oblak y Adán pueden estar tranquilos. En los cuatro partidos disputados en pretemporada solo se han encajado tres goles, todos ellos en la goleada al Real Madrid. Dos de ellos fueron fruto de la mala suerte y el tercero fue de penalti. Más recientemente, ante el combinado de estrellas de la MLS, la defensa apenas dio oportunidad a los Ibrahimovic, Rooney y compañía de inquietar la meta rojiblanca. Los focos están en un talento de 19 años, pero en silencio, sin hacer tanto ruido, el cuarteto de atrás está consiguiendo un reto más difícil: armar de nuevo un muro impenetrable.