Juancho Hernangómez posa para ABC
Juancho Hernangómez posa para ABC - Maya Balanya
Selección española

Juancho Hernangómez: «Me importan muy poco la fama y el dinero»

El pívot, recuperado ya de la lesión que le lastró a final de temporada, repasa para ABC su momento en la selección y la dureza de la NBA

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Se acumulan los kilómetros en las piernas de la selección a medida que se acerca la fecha de su debut en el Mundial. Ni siquiera en su gira por Estados Unidos ha bajado el ritmo Scariolo, consciente de que es en los entrenamientos donde se sientan las bases del rendimiento en la pista. De sus elegidos para China 2019, Juancho Hernangómez (Madrid, 1995) es el más joven, pero también uno de los referentes ante la ausencia de Nikola Mirotic. Renqueante de la lesión sufrida a final de temporada, el jugador de los Nuggets ha ido entrando poco a poco en los amistosos y aún está lejos de su mejor versión.

Se le ve cansado...

Sí, es normal. Después de tanto tiempo sin entrenar con un grupo, estas primeras semanas se hacen más cuesta arriba. No es lo mismo hacerlo tú solo en verano que entrar en la dinámica de un equipo y en la preparación de un torneo tan importante.

¿Cómo va de la lesión?

Bien, recuperándome, porque es un proceso un poco lento, pero quedan aún dos semanas para el inicio y confío en estar plenamente recuperado para el partido del estreno contra Túnez.

¿Curte tanto la NBA como para parecer un veterano a pesar de contar solo con 23 años?

No, yo sigo siendo un chaval que comete muchos errores y que intenta aprender de ellos. Tener ejemplos cerca como Ricky (Rubio), Marc (Gasol), Rudy (Fernández) o Sergio (Llull), curtidos en mil batallas, es una lección continua para mí. Me encanta ir a la sala de fisioterapia y escuchar sus historias. Aveces eso vale más que muchas sesiones de entrenamiento. Aprendo mucho de ellos y solo por eso merece la pena estar aquí.

«La gente se piensa que por ser famosos y tener dinero tenemos que estar siempre a un nivel perfecto y no es así»

¿Es muy distinta esta experiencia a lo que vive en el día a día en la NBA?

Sí, por supuesto. La NBA es más individual. Hay muy pocas cenas de equipo. Cada uno va un poco por libre, para estar preparados y competir contra los mejores. Aquí no tiene nada que ver y por eso tenemos tantas ganas de venir. Somos todos amigos concentrados un mes y medio. Es como un campamento de verano. A todos nos gusta competir y mejorar, pero la experiencia que vivimos aquí es única. Es como compartir unos días con tu familia, mientras que allí es todo más solitario. Como se juegan tantos partidos, prima el descanso a las relaciones personales.

¿Podría decir que tiene amigos en la NBA?

Sí, por supuesto. Me llevo muy bien con todos, pero yo es que soy así. ¡Me llevo hasta con las sillas! (bromea). Quizá con Nikola (Jokic) me llevo mejor, porque somos europeos y entendemos la vida de forma parecida. Vamos a cenar juntos y si coincidimos con algún conocido del otro equipo, pues se viene también. Me gusta crear buen ambiente en el vestuario porque creo que eso se traduce en el rendimiento del equipo.

¿Qué le parece que haya jugadores como Mirotic que dejen la NBA y vuelvan a Europa en plena madurez de su carrera?

Es algo que está ocurriendo cada vez más porque la Euroliga ha crecido y está alcanzando un buen nivel. Hay jugadores que quizá ven que en la NBA no tienen tanto protagonismo como les gustaría, no encuentran lo que iban buscando, y deciden regresar. No creo que sea algo malo para el baloncesto, porque siempre es positivo que haya otras ligas y otros campeonatos que mejoren y que ayuden a enganchar a los aficionados a este deporte.

Personalmente, ¿entiende ese camino de vuelta?

No es cuestión de entenderlo o no entenderlo. Al fin y al cabo, cada uno busca lo mejor para sí mismo. Mirotic ha buscado lo que era lo mejor para él y para su familia y lo ha encontrado en Barcelona. Tendrá sus motivos y hay que aceptarlo así. La NBA es un campeonato muy duro, física y mentalmente, y él ha priorizado el bienestar familiar por delante del aspecto económico y a mí me parece muy bonito. Va a jugar en el Barcelona, en un equipo que aspira a ganarlo todo, y eso será lo más importante para él.

«Escuchar las historias de Marc, Rudy o Ricky en la sala de fisioterapia a veces vale más que muchos entrenamientos»

Pero en el Barcelona... ¿en qué momento el jugador deja a un lado el amor por los colores y empieza a pensar como un profesional?

Uffff. Es complicado (resopla). Antes que jugadores somos personas. Tenemos familia, algunos tienen hijos y en nuestras decisiones entran muchos factores más allá del amor por un escudo. Está claro que a los aficionados les gusta que siempre estés en el mismo equipo, pero también hay que respetar a los jugadores. Supongo que Mirotic habrá sopesado volver al Madrid, lo que pasa es que no habrá llegado oferta o lo que sea. No lo sé, porque no he estado en ninguna reunión ni lo he hablado con él. Sí que es cierto que Mirotic, porque lo conozco y es mi amigo, guarda un sentimiento muy bonito hacia la afición del Real Madrid y a los madridistas. Lo ha ganado todo allí, lo ha dado todo, ha sido MVP y ahora cambia de época. Es otra historia y le deseo la mejor de las suertes. Espero que le vaya muy bien, porque ha sido muy valiente con esa decisión.

¿Sabiendo lo especial que es para usted venir aquí, con la selección, entiende que haya jugadores que renuncien a jugar con España como Ibaka o el propio Mirotic?

Como le decía, antes que jugadores somos personas. Del caso de Mirotic ya hemos hablado y a Ibaka le queda un año de contrato, acaba de ganar el anillo y con lo dura que es la NBA, con tantos partidos, los jugadores necesitan descanso para su cuerpo y para la cabeza. Él habrá pensado que lo mejor era descansar poniendo sobre la mesa todos esos factores. Es una baja importante, porque es un grandísimo jugador, pero hay que respetarle. Todo el mundo tiene problemas, dificultades, miedos que hay que respetar.

A raíz de problemas como el de Álex Abrines o Kevin Love, parece que la NBA va a introducir la figura de un psiquiatra en cada franquicia, ¿lo ve necesario?

Claro, porque es algo que le puede pasar a cualquiera. A veces nos pensamos, y nos equivocamos, que por ser famosos, tener dinero, por tenerlo todo al alcance de la mano tenemos que estar siempre a un nivel perfecto y no. La vida es mucho más dura. Pienso que cuanto más dinero, más problemas tienes. Es mentalmente muy duro, porque tienes mucha presión detrás. No es mi caso, pero hay compañeros americanos cuyas familias dependen exclusivamente de ellos y eso es complicado de llevar. Sin ellos, la familia se va abajo y tienen que volver a los suburbios. Eso es muy complicado. Sí que es cierto que Álex ha tenido ese problema a mitad de temporada y le hemos tratado de ayudar entre todos, porque es nuestro amigo y una gran persona. Es un 10 como tío y como persona. Me llevo muy bien y verle en esa situación te hace pensar. Por eso, cualquier ayuda es bienvenida. Él parece que ya lo ha superado, que empieza una nueva etapa en Barcelona y estoy seguro que con su talento va a volver a brillar y que nos va a hacer disfrutar a todos otra vez.

¿Cómo desconecta usted de toda esa presión de la que habla?

Yo es que soy un poco especial en ese sentido. Me importan muy poco la fama y el dinero. Me preocupan solo las relaciones personales con mi familia y mis amigos. Lo demás, las falsas amistades o las redes sociales, procuro dejarlo al margen. No soy parte de ese mundo. Me han educado así y así pienso. Por eso, en mi vida cuido sobre todo las relaciones personales y eso me sirve para liberar esa presión mental que vivimos en la cancha.

«Sin el ejemplo de mi hermano no estaría aquí y no sería jugador. Tener vivencias similares hace que nos entendamos y podamos apoyarnos mejor»

Volviendo a la cancha, ¿qué ha aprendido este año en Denver? ¿Con qué se queda?

Con la constancia de estar siempre preparado sin importar los minutos que me tocara estar en la pista. En los momentos más bajos creo que he sacado lo mejor de mí mismo, entrenando incluso mejor que si hubiera sido titular todos los partidos. La perseverancia en esos momentos más bajos es mi principal enseñanza este año.

Usted es uno de los referentes del relevo en la selección, ¿pero recuerda dónde estaba en aquel verano de 2006 cuando España se coronó como la mejor del mundo?

Tenía 12 años y me acuerdo que en esa preparación fuimos a ver algún partido y pude hacerme fotos con los jugadores. Con Pau, con Marc, con Felipe... alguna vez se las hemos enseñado y nos hemos echado unas risas. Son grandes recuerdos y el hecho de haber compartido con ellos vestuario demuestra que el legado que construyeron sigue vivo. Todos esos valores siguen vivos y nuestra generación tiene ahora la responsabilidad de seguir transmitiéndolos. Ver que hay jugadores ya retirados, como Raúl López, y otros que no han podido estar con nosotros, como Pau Gasol, viniendo a la concentración para saludarnos y animarnos es la mejor señal de que siguen siendo parte de esto.

¿Qué significa Pau para Juancho Hernangómez?

Es alguien muy especial. Tengo una gran relación con él. Es como un hermano mayor para mí, porque me ha ayudado mucho en la NBA. Siempre que necesito su consejo sé que está al otro lado del teléfono.

¿Compartir este Mundial con su hermano Willy lo hace más especial?

Por supuesto. Estoy muy orgulloso de estar aquí otro año más con él. De verle evolucionar y transformar su cuerpo temporada tras temporada. Es increíble cómo está entrenando últimamente. Es un animal. Creo que va a hacer un gran campeonato y espero que eso le abra las puertas en la NBA para demostrar lo gran jugador que es.

¿Ha sido Willy fundamental para que haya sido jugador?

Claro. Es que sin su ejemplo no sería jugador. Los dos nos hemos ido forjando juntos, con carreras casi paralelas, porque nos llevamos solo un año. Hemos llegado a la NBA juntos, nos picábamos juntos de pequeños y esas vivencias similares hace que nos entendamos y podamos apoyarnos mucho mejor. Compartimos habitación e intentamos ayudarnos. Hablamos mucho cada día. Sin duda, sin él no estaría hoy aquí.