Los jugadores de la selección española celebran el Mundial conseguido en Japón 2006
Los jugadores de la selección española celebran el Mundial conseguido en Japón 2006 - De San Bernardo

La época dorada de la canasta nacional

La selección española de baloncesto logró en los últimos años un mundial y tres europeos

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Después de la plata olímpica en los Juegos de 1984 la selección española se alejó abruptamente del podio. Un tercer puesto en el Europeo de 1991 y una plata ocho años después fueron la cosecha escasa de una generación llena de calidad a la que le faltó continuidad. Casi dos décadas después de tocar el cielo en Los Ángeles, fue la irrupción de los «júnior de oro» en la absoluta lo que cambió para siempre a la canasta nacional. Una época dorada que ha llevado a España a ganar un Mundial (2006), tres Europeos y tres medallas olímpicas más que la cosechada en 1984. En total, doce metales en los últimos 17 años.

España, que nunca había ganado una Copa del Mundo, se hizo con el título en Japón 2006 tras ganar a Grecia en una final que no pudo jugar Pau Gasol, lesionado en semifinales. Fue la foto de portada de ABC.
España, que nunca había ganado una Copa del Mundo, se hizo con el título en Japón 2006 tras ganar a Grecia en una final que no pudo jugar Pau Gasol, lesionado en semifinales. Fue la foto de portada de ABC.

El germen de estas dos décadas de alegrías hay que buscarlo en la cantera. En el trabajo de los clubes y la propia federación para detectar, desarrollar y explotar el talento de los jóvenes. La «camada» que rompió los límites fue la que ganó el Mundial júnior en Lisboa en 1999. Por primera vez, Estados Unidos salía derrotada ante la selección en un gran torneo. El de España era un equipo de chavales sin complejos, que no tenían miedo a ganar. Jugadores que fueron poco a poco haciéndose con un sitio en la absoluta. El bronce del Europeo de Turquía en 2001 fue la primera medalla de Navarro, Gasol y Felipe Reyes con la selección. El punto de partida de un viaje increíble que ha llevado a España a la vanguardia del baloncesto mundial.

La cúspide la alcanzó un 3 de septiembre de 2006, en Saitama (Japón). Allí, con Pau Gasol lesionado en la banda, sus compañeros se levantaron para llevar a la selección al oro en el Campeonato del Mundo. Grecia no fue rival ese día (70-47) porque España jugó con el corazón de todo el país. Un triunfo que echó a la gente a la calle para celebrar un triunfo que, por primera vez, no llevaba marcado el sello de un balón de fútbol.

Dos años más tarde, a unos cientos de kilómetros, la selección de baloncesto volvió a hacer soñar a España. Fue en la final olímpica de Pekín 2008 –que se repetiría en Londres 2012– cuando Estados Unidos se tambaleó ante la canasta nacional. Gasol y compañía rozaron el cielo con los dedos y, aunque nunca se han llegado a subir a lo más alto del podio en unos Juegos, su capacidad para acercarse al poderío estadounidense fue un triunfo en sí mismo.

El paso de los años, lejos de extinguir los éxitos, ha servido para buscar y encontrar relevo. Una transición tranquila que ha encontrado nuevos mimbres para seguir brillando y alargar esta época dorada que parece no tener fin. Jugadores como Sergio Rodríguez, Ricky Rubio o Sergio Llull abanderan ese futuro tras el que se esconden más alegrías.