Una apuesta necesaria

«Esta actividad es una forma ancestral de aprovechar un recurso natural, ayuda a conservar especies en peligro y genera riqueza en zonas rurales deprimidas»

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La desinformación es el peor enemigo de la caza. En las últimas décadas, una concepción irreal de la naturaleza jaleada por el animalismo más radical ha configurado la imagen que de ella tiene una sociedad cada día más urbanita. Los medios de comunicación también han demostrado en este tiempo escaso rigor al tratar los temas cinegéticos de forma poco objetiva, cuando no abiertamente tendenciosa, a menudo en las mismas noticias, en las que se confunden corzos con gamos o tórtolas con palomas. Mientras, la tónica general ha sido que los partidos políticos actuaran según soplara el aire, hoy parece que afortunadamente a favor.

Para la ciencia está claro. Las especies cinegéticas han evolucionado bajo la presión de los predadores, con el ser humano a la cabeza de la red trófica, y han desarrollado adaptaciones para no desaparecer, como el ser prolíficas y reproducirse anualmente con eficacia; por lo que sus poblaciones son susceptibles de crecer en exceso creando múltiples problemas a la sociedad y al medio ambiente, si no se extrae un número determinado de individuos cada temporada para mantener un equilibrio. Por ello, un control poblacional es ineludible y la caza el único medio viable.

Que la caza sea necesaria debería bastar para justificarla, al margen de que se trate, además, de una forma ancestral de aprovechamiento de un recurso natural, sano y de gran calidad y que puede favorecer la conservación de especies en peligro, y de que sea una actividad que genera riqueza y desarrollo en zonas rurales deprimidas, como podemos ver en este estudio.

También es cierto que, por nuestra parte, los cazadores hemos de ser conscientes de nuestra responsabilidad fomentando modelos cinegéticos éticos y conservacionistas basados en la sostenibilidad, compatibles con un medioambiente sano y con la biodiversidad, y rechazando las prácticas inadecuadas.

Ofrecemos este mes la primera entrega del «ABC de la Caza», una sección que aparecerá el primer lunes de cada mes, en la que se defenderán estos principios y donde se mostrará la auténtica esencia de la actividad venatoria, que esperamos sea de interés para cualquier amante de la naturaleza.

Pablo CapotePablo Capote