La metamorfosis

«El terreno es irreconocible y las laderas de monte bajo se han convertido en pinares de espeso sotobosque»

Pablo Capote
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La apertura de la media veda de este verano ha sido para mí una muestra de la evolución de la caza en las últimas décadas.

Durante más de veinte años cacé con mi cuadrilla en un coto de la provincia de Cuenca que arrendamos a finales de los ochenta. Era entonces un terreno de suaves lomas de monte bajo salpicado de alguna mata de encina, intercalado de siembras de cereal y girasol que se alternaban cada año, un medio ideal para la caza menor, sobre todo para la perdiz y la liebre, que cazábamos rotando cuarteles, limitando días de caza y respetando cupos; y dejábamos de cazar cuando a final de temporada lo creíamos oportuno.

Incluso en los años malos de cría no era difícil cumplir con el cupo de tres o cuatro perdices y un par de liebres, además del «variopinto» de conejos y palomas.

En media veda el número de codornices que criaban allí variaba bastante de un año a otro, unas veces para divertirse y algún año para hartarse. Antes y después de cazar la codorniz, nos ponía- mos al paso de tórtolas y palomas, de las que siempre había alguna. De caza mayor solo nos topábamos ocasionalmente con algún guarro desubicado.

Después de unos quince años, avatares del destino nos llevan allí de nuevo para la apertura de la media veda de este año. El terreno es irreconocible y las laderas de monte bajo se han convertido en pinares de espeso sotobosque. A final de la tarde nos enfrentamos a un triste panorama. Entre cuatro cazadores hemos cobrado una tórtola, una codorniz y media docena de palomas. No hemos visto ni una liebre, y en total unas cuatro perdices. Eso sí, hemos visto cinco corzos, recientes inquilinos de estos pagos; y uno de los socios me comenta que cree haber visto huellas de cervuno, algo aún por confirmar. Dado que hay mucha muestra de jabalí y claras trochas que salen de lo espeso hacia los girasoles, que están ya granando, decidimos colocarnos al anochecer.

Como Gregorio Samsa al descubrir sus agitadas patitas de cucaracha, fui plenamente consciente de la metamorfosis.

Tiramos todos.

Pablo CapotePablo Capote