Especie cinegética

Tórtola común, el ave de la discordia

Tiene un vuelo eléctrico, en el que alterna rápidos aleteos con cortos planeos

Pedro Saurio
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La tórtola común o europea (Streptopelia turtur) es un ave migratoria de la familia de las palomas, que llega procedente de África a la Península Ibérica habitualmente a principios de abril y que se extiende por el centro sur europeo para criar, abandonando estos cuarteles de verano con los primeros fríos de septiembre, momento en el que regresa al continente africano para pasar el invierno. Estas migraciones suele realizarlas al contrario que las palomas, en pequeños bandos y de noche.

Es un ave de carácter solitario y territorial, y ocupa gran variedad de hábitats, como pequeños bosquetes, chaparrales no muy densos, olivares, vegas fluviales y campos de monte mediterráneo, siempre cerca de algún punto de agua. Su alimentación es fundamentalmente vegetal, compuesta de brotes tiernos y derivados agrícolas, principalmente pipas de girasol, aunque se ha demostrado que el consumo de semillas silvestres tiene gran importancia en su dieta.

Al establecerse en sus territorios de cría realiza movimientos diarios del dormidero a bebederos, comederos y viceversa, atravesando pasos más o menos fijos que servirán en media veda para colocar los puestos para su caza.

En contraste con el torpe vuelo de su pariente exótico y sedentario, la tórtola turca (Streptopelia decaocto), la europea tiene un vuelo eléctrico, en el que alterna rápidos aleteos con cortos planeos, que realiza cerca del suelo, un vuelo rápido y quebrado muy del gusto del cazador de pluma en puesto fijo, por la dificultad de su tiro.

Como cualquier migratoria, el punto de incertidumbre que rodea a la tórtola la hace ser muy valorada para el cazador naturalista. La incógnita sobre sus rutas migratorias y sus cuarteles de invierno es una circunstancia que aumenta su atractivo. Recientes estudios realizados en Inglaterra, país que ve más acusadamente menguar sus poblaciones de tórtola, han desvelado algunos periplos de ejemplares que han recorrido casi 6.000 kilómetros hasta Mali y Senegal, unos de los destinos más importantes.

Si bien a nivel global son estables, las poblaciones de tórtola que crían en la Península, al igual que la mayoría de especies granívoras ligadas a nuestros medios agrícolas, están en regresión. Las causas son varias, desde la destrucción de su hábitat, el uso de productos insecticidas, biocidas, herbicidas y otros tratamientos agrícolas, hasta la competencia con la tórtola turca, la predación, la caza indiscriminada en muchas zonas o la apertura temprana de la media veda.

La tórtola es además en el plato un bocado exclusivo, efímero en temporada y delicioso, preferentemente las que se cazan justo antes de su vuelta a África, con su carne y grasas intactas.

La preocupación por mantener España entre los cuarteles de cría de la tórtola ha llevado a proponer distintas medidas de conservación, como una controvertida moratoria de su caza.