Vuelta a España

Supermán López se impone a los obstáculos

El Astana vence en una accidentada contrarreloj por equipos y coloca líder a Miguel Ángel López

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Salen los ciclistas de los hoteles en Alicante con cierto aire fúnebre. No sonríen ni bromean los del Deceuninck, con el veterano Gilbert a la cabeza, y su séquito de jóvenes que le siguen con tono reverencial. Comienza la Vuelta con sus cuestas empinadas y sus trampas de lobero y para ellos empieza un viaje que asumen con apariencia de trabajo y no como diversión. En el estreno, una contrarreloj por equipos. Llegan a la planicie de las Salinas de Torrevieja, donde apostan tres autobuses en círculo en evidencia del poderío económico que gastan frente a otros más modestos, como el Burgos BH o el Caja Rural. Ni de lejos alcanzan a los caudales del Ineos, a cuyo campamento no falta de nada. Ventiladores gigantes, agua vaporizada para sofocar el calor, chalecos refrescantes en el calentamiento... El Ineos no hace honor a su músculo financiero en el sinuoso océano de chalets adosados de Torrevieja. Es undécimo, lejos de los mejores, lejos del Deceuninck, que saborea la victoria y que no la consigue por la crono es una cita de obstáculos. En la avenida del Agua, una mancha líquida, cae medio Jumbo, también todo el Emirates, y ellos esquivan coches y corredores lastimados. Por eso no ganan los belgas. Lo hace otra potencia, el Astana, que al fin coloca a su Supermán, Miguel Ángel López, como líder de una grande.

Anticipa la jornada tormentosa por las calles de Torrevieja el Euskadi-Murias, el equipo que intenta mantener la tradición ciclista del País Vasco. El coche de su director se empotra contra una casa durante el reconocimiento del trazado, a media tarde. Una premonición. «No es fácil la crono, mucha curva y peligrosa», vaticina Josean Matxín, el manager de Emirates.

Los ciclistas toman la salida desde un iglú de sal y recorren las aguas rosadas de la localidad mediterránea en una estampa idílica para la televisión. Pero la realidad es otra. La conjunción astral cuando entra la noche golpea con fuerza al gran favorito, el Jumbo holandés, que este año arrasa e inaugura el Giro y el Tour con dos de sus corredores como líderes (Roglic y Teunissen). En la curva del agua caen tres ciclistas, su líder Roglic al suelo con un arañazo severo en el muslo. Los candidatos se descomponen y pierden mucho tiempo en la meta, 40 segundos, puesto decimoctavo, tan hundidos como el Emirates, penúltimo y todos sus ciclistas tirados sobre el asfalto. «Hemos entrado a gran velocidad en el giro cuando hemos visto agua en el suelo. Y nos hemos caído los ocho», explicó el colombiano Gaviria.

El Deceunink pasa por allí esquivando el coche del Jumbo, a su corredor rezagado y al miedo a verse en semejante tesitura. Por ese frenazo coral no gana la contrarreloj, que va a condecorar al patrocinador kazajo lleno de españoles (Omar Fraile, Gorka y Jon Izaguirre, Luis León Sánchez) y líder colombiano. Por fin alcanza una casaca de referencia Miguel Ángel López, apodado Supermán.

El Movistar cumple las previsiones, con Valverde sin su maillot arcoíris de campeón del mundo, séptimo 16 segundos del Astana. La trampa de la Avenida del Agua respeta a los españoles cautelosos, que como todos los demás, inician la Vuelta al compás del sobresalto.