Fórmula 1

La estrella de la F1 es Billy Monger

Las figuras de la F1 tutelan al piloto que perdió las dos piernas en un F4 y que ahora comenta en la televisión

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«Perdí mis piernas, pero no mi espíritu temerario». El propietario de este enunciado tan virulento pasea junto a Alexander Albon, el tailandés de Toro Rosso. Comparten chanzas y risas al sol de Barcelona. No hay mucha gente en el paddock de Montmeló, pero los aficionados no se acercan al conductor que ondea su casco con los colores de Red Bull y tripula el fórmula 1 número 23, sino al chaval que camina sobre unas prótesis biónicas en pantalón corto. Es Billy Monger, el piloto de 20 años que perdió las dos piernas hace dos primaveras en un pavoroso accidente en Donington. Una historia de superación que agita conciencias.

Dos semanas antes de cumplir 18 años, Billy Monger salió a escape con su fórmula 4 en un día grisáceo en la campiña inglesa. Al poco de iniciarse la prueba del campeonato británico, un coche se quedó parado en medio de la pista y Billy Whizz, como apodan a Monger, no pudo evitarlo. El choque generó el silencio en Donington, el peor sonido posible en el automovilismo. La grada muda porque el joven piloto no salió del coche. «Todos los pilotos sabemos que algún peligro sucede si una pista se queda en silencio», recordaba expiloto español Jaime Alguersuari.

Monger era un niño cauteloso y amable al que su padre, Rob, le compró un kart por afición propia. Quería ser algo parecido a Lewis Hamilton, su ídolo campeón del mundo proveniente de un entorno humilde como él. «Decidió que las carreras eran su vida. Y nos dedicamos a trabajar para ganar dinero y competir», admitió Rob Monger a la BBC.

Billy permaneció tres días en coma en el hospital antes de que los médicos le comunicasen que le habían amputado las dos piernas. Sus padres recibieron asistencia psicológica para gestionar el pánico, sus amigos del karting no sabían si ir a visitarlo o no. La reacción de Monger sorprendió a los médicos. «Hubiera sido peor que me dijesen que no puedo volver a competir, entonces sí me habría asustado».

Su equipo de F4 y su familia iniciaron una campaña de crowdfunding (recaudación de dinero) por internet. Las previsiones superaron cualquier vaticinio. Confiaban en alcanzar 300.000 euros en tres meses y recaudaron 625.000 euros en 24 horas. Jenson Button y Lewis Hamilton donaron 18.000 euros cada uno.

Tres meses después del accidente, Billy Monger condujo un coche adaptado en Brands Hatch. E inauguró la segunda parte de su vida. Comenzó un proceso con la Federación Internacional del Automóvil (FIA) para conseguir que su departamento técnico homologase su licencia de piloto a su nueva realidad física. Monger probó sus facultades en el simulador del equipo Carlin, en categorías inferiores, y este grupo diseñó un coche adaptado para él. En diciembre de 2017, Monger y sus padres fueron convocados a París por la FIA. La sentencia fue favorable. Puede conducir siempre que el monoplaza esté adecuado a su movilidad.

Un coche adaptado

Los ingenieros del equipo Carlin movieron el pedal del freno hacia el piloto en el chasis y lo montaron de tal manera que él pudiera usarlo con el muñón de su pierna derecha. Acelera con las manos en una leva y frena con su extremidad derecha.

A su primera carrera de su nueva vida acudió a animarlo Hamilton, entonces cuatro veces campeón del mundo de F1. «No muchas personas en el mundo tienen tu fuerza mental», lo ensalzó. Hamilton ganó el Gran Premio de Gran Bretaña y le dedicó el triunfo a su joven amigo en silla de ruedas.

Con el dinero que recaudó en la captación popular, Billy Monger pudo subvencionar su continuidad en las carreras. Esta temporada compite en la Euroformula Open con el Carlin Racing, según las pautas técnicas designadas por la FIA para su coche. En la primera carrera celebrada en el circuito francés de Paul Ricard, Monger acabó décimo, un punto para el casillero.

Entre tanto, le ha fichado el canal Channel 4 de la televisión inglesa y comenta las carreras de Fórmula 1 con el expiloto David Coulthard. Lo tutela Mercedes F1, Hamilton es su padrino. En el paddock de Montmeló, Monger se ha convertido en una celebridad. «No soy ningún héroe. Mucha gente ahí fuera pasa por lo mismo que yo», resume a ABC.